El hombre celebraba junto con su recién esposa, con quien había contraído segundas nupcias.
Cuando apenas ordenaban lo que comerían en un restaurante de carnes, el todavía feliz novio comenzó a sentirse mal.
De inmediato le comunicó a Miriam Griselda Curiel Sánchez que se le dificultaba respirar, pero le insistió que no se alarmara, que probablemente se debía a su hipertensión arterial.
Lo que en apariencia era un problema para respirar, se complicó en el restaurante, motivando a salir a toda prisa y buscar ayuda.
No obstante la rapidez del traslado, en el camino al nosocomio el hombre falleció, pues al arribar al área de urgencias, médicos lo corroboraron y comunicaron a la esposa y al hijo su muerte.
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