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Sopitas / Ciudad de México.- En general, la ruidosa reforma en telecomunicaciones ha sido bien recibida por el grueso de los analistas políticos, economistas y los expertos en la materia. Dentro de este abanico de posturas a favor se encuentran quienes la califican como “Una reforma revolucionaria” (como lo expresó la economista y politóloga María Amparo Casar en el programa Primer Plano), y también los que la creen indispensable para el desarrollo económico del país a pesar de que aún la califiquen de “perfectible”, como es el caso de Denise Dresser, Irene Levi (presidente de Observatel) y periodistas como Javier Solórzano y Mario Campos.

Sin embargo, -y por fortuna- existen voces disidentes, un nutrido sector de duros críticos que señalan puntos fundamentales para que esta reforma sea realmente trascendente y no sólo “arregle el pleito entre ricos”. Son muy valiosas estas opiniones pues apuntan a donde pocos lo hacen debido a lo complejo del campo de las telecomunicaciones; son críticas razonables y constructivas. Por tanto, no nos referimos aquí a quienes desechan la reforma en automático y la denominan como “cortina de humo que no sirve de nada” sino a aquellos que opinan bajo la consigna: “Si se va a hacer, que se haga bien”.

A continuación una síntesis de estas críticas que ahora toca al Senado de la República tomar muy en cuenta.

Uno de los puntos que ha generado descontento es que no se haya reconocido en lo concreto a los medios comunitarios e indígenas, y por ello hay algunas voces que afirman que el sector social quedó fuera. Eso es impreciso, pues por vez primera se reconoce a nivel constitucional la existencia de concesiones para medios de uso social, que incluye a esos medios y que sin duda son la aportación más palpable al pluralismo […]. Hasta el momento, la ley solo reconoce la existencia de medios comerciales y oficiales.

Lo deseable es que sin duda estuvieran mencionados, pues ello facilitaría su posterior inserción específica en la ley secundaria para que accedan a las frecuencias en condiciones de equidad […]


Aleida Calleja, presidente del AMEDI.

La publicidad oficial no está presente en la reforma constitucional de telecomunicaciones y radiodifusión […] El retiro súbito de la publicidad oficial equivale a una sentencia de muerte para muchos medios mexicanos. O al contrario, una inversión importante en un solo medio sin tomar en cuenta a sus competidores, puede favorecer la concentración y el monopolio de la información, del discurso político y de la opinión. […]Peña Nieto prevé gastar 1,933 mdp en comunicación social y publicidad en 2013. Este dinero, asignado sin reglas claras a los medios, es una poderosa arma que controla sus líneas editoriales y, por ende, la opinión pública.


Justine Dupuy, investigadora del área de transparencia en FUNDAR

El gran armado de la reforma constitucional excluyó el tema de los derechos de audiencia […] la minuta enviada por la cámara de diputados básicamente se concentra en regular a los actores dominantes en telecomunicaciones y en crear un organismo autónomo; no se eleva a rango constitucional el derecho a las audiencias […] existen diversas redacciones sospechosas que pueden generar problemas de anti constitucionalidad y que no han sido clarificados. Al hablar de derechos de las audiencias nos referimos a, por ejemplo, el derecho de réplica (el único considerado en la minuta), o a toda la parte que tiene que ver con la protección a la audiencia infantil, con la distinción entre publicidad, entretenimiento e información. Ejemplo concreto: protegerles de una exposición a 12 mil horas al año de publicidad de productos chatarra […] y eso que sólo tenemos dos cadenas nacionales, imagina que tengamos tres más y además cadenas regionales. Sí no se regula ese exceso de comercialización que fabrica consumidores de productos chatarra, esas horas se pueden exponenciar.


Jenaro Villamil, periodista.

[...] la agenda crítica enriquece porque aporta elementos al debate desde una perspectiva única. Tal es el caso de “Internet para todos”, que, con base en la reforma constitucional de 2012, permitió por primera vez que las iniciativas ciudadanas iniciaran con fuerza legal, el procedimiento legislativo. […] Internet para todos mejoraría el mercado y detonaría la competencia entre los proveedores actuales para ofrecer servicios de calidad asociados a Internet. Asimismo, garantizaría el acceso en aquellas zonas donde no hay infraestructura básica debido a que resultan poco atractivas para la oferta comercial. […]Plantear Internet libre y gratuito en un país como el nuestro puede sonar a un lujo, pero la iniciativa precisamente propone igualdad para un país tan desigual. Internet permite experiencias lúdicas, incluso triviales, pero está demostrado que actualmente es fundamental para el conocimiento. Es precisamente la falta de acceso a la información y el conocimiento lo que perpetúa la marginación y la desigualdad. Para garantizar efectivamente un derecho, se requiere, en principio, acceso universal y gratuito. La reforma a las telecomunicaciones aprobada en la Cámara no llega a este nivel de claridad. Ahora el Senado tiene la posibilidad de enmendar la situación.


Jesús Robles Maloof, defensor de derechos humanos.

La Reforma en Telecomunicaciones dista de ser una verdadera democratización de los medios y se limita a regular los intereses privados entre los oligarcas del país. Al no incluir un Canal Ciudadano, que responda a los intereses de la mayoría, el propósito sólo es expandir las oportunidades de explotación para los empresarios más poderosos del país, así como minimizar el control ciudadano. […] busca cancelar el debate público sobre los grandes temas nacionales y desmovilizar a la sociedad. La Reforma en Telecomunicaciones es un arreglo de la cúpula que conforma El “Pacto por México” que busca excluir a los disidentes y marginar a las voces críticas al tacharlas de “radicales” e “irresponsables”.


John Ackerman, investigador del IIJ

La reforma está entregando la mejor banda de espectro y la explotación de la red de CFE a una paraestatal. ¿Esto es realmente lo que se quiere, cuando las discusiones en otros sectores van exactamente en el sentido contrario? Telecomm es una empresa del pasado (¿quién envía un telegrama actualmente?) […] ¿Por qué estamos encargando a una institución como ésta el llevar a México a la vanguardia de las telecomunicaciones? Comúnmente, cuando las empresas privadas de telecomunicaciones gestan nuevas ideas, aíslan de las operaciones tradicionales al equipo encargado. En este caso la reforma está haciendo exactamente lo contrario: se están colocando grandes expectativas en una empresa anquilosada, con todas las características de los entes paraestatales mexicanos que tan bien conocemos.


Ernesto Flores

Somos ciudadanos, no consumidores. La reforma en telecomunicaciones debe atender el interés social, y no limitarse al aspecto económico anunciado como beneficio al consumidor. Exigimos medios comunitarios fuertes y autónomos; medios que quieran construir y no secuestrar; un espacio para artistas, creativos, divulgadores; un periodismo seguro, libre y ético. […]La propuesta del gobierno federal incorpora una cantidad significativa de figuras jurídicas que, sobre la democratización de los medios de comunicación, el movimiento #YoSoy132 propuso previamente en su proyecto de Reforma Constitucional. A pesar de ello la iniciativa del Pacto por México ha desvirtuado el espíritu de un sistema de medios social y responde sólo a la lógica de mercado. Por esto, no representa una visión integral del sistema de medios. Su enfoque de competencia, se concentra en el sector comercial, desplazando a los sectores público y social-comunitario, indispensables para la pluralidad, lo que impide una reforma verdaderamente democrática[..:] Una reforma plenamente democrática debe contar con la legitimidad que otorga la participación de los distintos actores. Es fundamental construir espacios de comunicación donde la pluralidad sea uno de los elementos en la construcción de realidades.


Movimiento#YoSoy132

La reforma tiene muchos aspectos que significarían un avance de concretarse en las leyes secundarias. No hay que cantar victoria. Hay que asegurarla clarificando el texto. Sobre todo en medios comunitarios, medios indígenas, derechos de audiencias y separación de estaciones. No han quedado claros estos punto y es imperante que se haga para que la reforma no se límite a un asunto económico que solo beneficie al mercado y no lo social.