El quiebre fue superado luego que el pequeño Partido Radical Socialdemócrata, PRSD, uno de los cuatro de la coalición oficialista derrotada el domingo por el candidato derechista Sebastián Piñera, tuvo que desistirse del acuerdo con la triunfante derecha y otro pequeño grupo integrado por ex oficialistas demócratas cristianos.
El presidente del PRSD, Fernando Meza, debió renunciar el jueves en la noche y se repuso en el cargo al senador José Antonio Gómez, quien tan sólo hace un mes había dimitido para facilitar un acuerdo del oficialismo con el ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami.
En la superación de la crisis tuvo también alguna intervención el gobierno. La presidenta Michelle Bachelet analizó la situación con su ministro de Justicia, Carlos Maldonado, de militancia radical, quien por la noche se jugó por revertir la situación y en reemplazar al controvertido Meza por Gómez.
Bachelet, tras la derrota del oficialismo el domingo, ha retomado un discurso más político en sus actos públicos. En un homenaje la noche del jueves por el asesinato hace 28 años del ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, dijo que "es hora de los líderes, no de los comentaristas".
El acuerdo político en la Cámara de Diputados con una mesa de derecha favorecerá el trámite de los proyectos del futuro presidente derechista. En el Senado el actual oficialismo tendrá una leve mayoría. La derecha más los 3 diputados del PRI formarían mayoría en la Cámara Baja de 120 integrantes 61 si se mantiene el acuerdo.
La derrota electoral, tras 20 años en el poder, sumió a la coalición oficialista en una crisis por la fuerte demanda de sectores jóvenes por la renovación de sus cúpulas directivas.
En el Partido Socialista de la presidenta Bachelet, el actual timonel, el senador Camilo Escalona, un estrecho aliado de la mandataria, es sindicado como unos de los responsables de la derrota y sectores jóvenes desean removerlo del cargo. Este sábado una reunión directiva deberá definir la situación de Escalona.
El ex presidente Ricardo Lagos ha salido a impulsar la renovación en la coalición de centroizquierda, que se formó para derrotar al entonces dictador Augusto Pinochet. Lagos ha llamado a dar paso a los jóvenes.
Las demandas de renovación también afectan a la Democracia Cristiana, la mayor fuerza política dentro del conglomerado. Sectores jóvenes también exigen la pronta renovación de sus cuadros directivos y la salida de su actual presidente, el diputado Juan Carlos Latorre.
Pero el dirigente no ha asumido responsabilidad en la derrota en la contienda presidencial de su camarada Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Y postergó la solución a las exigencias de renovación hasta abril, cuando una convención nacional elija la nueva directiva.
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