Piedras Negras, Coah.- La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Saltillo dirigida por el joven director Marco Natael Espinoza, alimentó el alma anoche en su presentación en el Teatro de la Ciudad José Manuel Maldonado, en el marco de su semana de inauguración.

El clima lluvioso y frío no impidió que los nigropetenses se dieran cita a tan sensible espectáculo que emocionó casi hasta las lágrimas con las piezas que interpretaron los músicos.
Las bellas piezas interpretadas por la Filarmónica endulzaron la primera parte del concierto.

Sin embargo, en la segunda parte, cuando interpretaron canciones mexicanas, el color se apoderó del escenario y de los sentidos.

Valses y danzones inundaron el recinto, dando paso al bello vals del compositor y violinista oaxaqueño, Macedio Alcalá, quien escribiera esta pieza en 1868 y el cual hoy en día es considerado el himno de sus coterráneos.

Con la emoción a flor de piel, los asistentes aplaudieron el vals Alejandra del mazatleco Enrique Mora Andrade.

Y la emoción una vez más volvió cuando la Filarmónica de Saltillo interpretó el que muchos consideran el segundo himno nacional mexicano, el famoso Huapango de Juan Pablo Moncayo García.

El director de apenas 31 años de edad, se llevó una gran ovación de pie, al igual que los músicos de la Filarmónica de Saltillo, aplausos que hicieron que interpretaran dos piezas más.

Con El Rey del compositor guanajuatense José Alfredo Jiménez, la Orquesta Filarmónica de Saltillo se despidió del público nigropentense, quienes fueron invitados a cantar y así lo hicieron, por el director Marco Natael Espinoza.
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