Coahuila
Por
Leopoldo Ramos
Publicado el lunes, 8 de septiembre del 2008 a las 16:18
Saltillo, Coah.- “Te vas a morir”, soltó sin más el cardiólogo Carlos Felipe Barrera al hombre que llegó caminando hasta su consultorio del hospital La Concepción aquella mañana del 28 de diciembre del 2004. De un salto el especialista se levantó de su sillón, tomó el teléfono y ordenó que prepararan el quirófano de inmediato.
“Estás a punto de sufrir un infarto, tenemos que hacer algo, de lo contrario te vas a morir”, explicó el especialista al asustado paciente Jesús Moreno Ramírez, quien inmóvil por la noticia, no hacía más que observar. Le dijo que la única alternativa era someterlo con urgencia a un cateterismo. El enfermo accedió y desembolsó de su seguro médico 200 mil pesos.
Moreno tiene 44 años, es originario de Saltillo, y cuando esto ocurrió estaba de visita en esta ciudad, pues residía en Guadalajara.
Devastado anímicamente por el fallecimiento de su madre, acudió a la Clínica del Magisterio al sentir una opresión en el pecho y un cardiólogo le diagnosticó crisis de estrés y angustia. Para conocer una segunda opinión, se condujo al hospital La Concepción, donde lo recibió Barrera Ramírez.
“Me dijo que si en ese momento no me realizaba un cateterismo, no saldría con vida del hospital”, recuerda.
De regreso a Guadalajara un cardiólogo de confianza le dijo que el cateterismo aplicado por Barrera fue innecesario, pues su único padecimiento era una arritmia cardiaca. “Me dio coraje, porque lo que hizo fue sólo para incrementar sus honorarios, pero decidí no hacer nada.”
Tres años después, cuestiones de trabajo llevaron al entrevistado a radicar en Saltillo. El 11 de octubre de 2007, víctima de una nueva taquicardia, acudió otra vez a La Concepción y volvió a caer en manos de Barrera, quien sin haberlo revisado, trató de hacerle creer que otra vez estaba a punto de morir y que la única forma de evitarlo era haciéndole un cateterismo.
“Yo le dije que no le creía y no iba a permitir que me hiciera eso. Me mandó internar y trató de convencer a mi familia de que firmaran la autorización, y cuando estaba a punto de lograrlo, llegó un amigo, quien le dijo que mejor me trasladarían a un hospital de Monterrey. El médico accedió a cambio de que se le pagaran 10 mil pesos de honorarios y 57 mil más para la clínica. Todo por menos de 24 horas que pasé hospitalizado”.
La actitud del doctor Barrera “es una burla, una irresponsabilidad, falta de ética, está jugando con la vida de las personas, pues en mi caso en cuestión de horas pasó de que me iba a morir a que el problema no era tan serio”, y está convencido de que “la clínica La Concepción y este tipo están confabulados para sacarle el dinero a la gente”.
Dijo que presentó una queja ante la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y está próximo a hacer lo mismo ante el Ministerio Público.
El número de pacientes a los que el cardiólogo Carlos Felipe Barrera Ramírez, del hospital privado “La Concepción”, habría aplicado procedimientos médicos que no necesitaban con tal de incrementar sus honorarios, podría resultar incalculable, sospecha el saltillense Jesús Moreno Ramírez, a quien el especialista mintió al asustarlo con que estaba a punto de morir por un infarto cardiaco para hacerlo desembolsar unos 300 mil pesos.
A diferencia de Adriana Garza, otra víctima del citado médico y del mismo hospital, quien producto de un cateterismo padece ahora infarto cerebral, “gracias a Dios yo no estoy mal de salud, pero me parece una total falta de ética y absoluta irresponsabilidad, que un supuesto profesional de la salud se aproveche de la incertidumbre de las personas para sacarles dinero”, señaló Moreno.
En entrevista grabada que se realizó luego que el afectado se puso en contacto con este matutino, dijo estar “plenamente convencido que entre el hospital La Concepción y éste tipo que se hace llamar médico, pero que ni siquiera sabe usar el estetoscopio, hay una confabulación para sacarle el dinero a los pacientes”.
Entrevistado la mañana de ayer en el estudio de su casa en la colonia Valle Real de Saltillo, Moreno, especialista en administración y recursos humanos, contó que desde 1996 padece el síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW), lo cual le ocasiona una comunicación eléctrica deficiente en los ventrículos de su corazón y esto a su vez le produce eventuales taquicardias.
Mencionó que este padecimiento lo controla presionando con sus dedos durante algunos segundos la arteria que pasa por el cuello, pues dos especialistas que consultó antes de caer en manos de B
Jesús Moreno Ramírez
Paciente víctima de abuso
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