Humberto Ríos Navarrete | Milenio | México.- Los archivos policiacos muestran con frecuencia el maltrato y asesinato de infantes por parte de sus padrastros, muchas veces apoyados de las madres. Éste es un caso. O dos. La niña murió y el niño logró sobrevivir.

Él, Martín, el padrastro, de 21 años; ella, Tania, de 23, madre de dos niños. La pareja había planeado vivir sin ellos. Como solteros. Eso dirían. Fue en marzo. Ahora permanecían estoicos. Distraídos. Vacíos. Oían, o fingían oír, esa retahíla de preguntas, la mayoría disparadas por un reportero en el recinto de prensa de la Procuraduría General de Justicia del DF. Pero reinaba el mutismo.

--¿Por qué golpea a los niños?

Martín bajó la mirada.

Le apodaban El Puerco.

--¿Qué te pasó por la cabeza?

Tania parpadeaba.

--¿No sentiste nada al golpearlo?

Martín alzó la cara.

--¿No sentías cierto temor de lo que le pudiera pasar algo al niño? --inquirió otro informador, ahora a la mujer, de semblante compungido.

Ella murmuró algo.

--¿Sientes alguna culpa?

--Sí --aceptó Tania.

Nada más.

Y dieron la espalda.

Esposados y escoltados.

El informe describe que Martín, "al ser detenido y cuestionado por el paradero del menor, de 3 años, menciona que en complicidad de su concubina lo dejó abandonado y golpeado por Eje 5 y avenida Guelatao, y con relación al paradero de la menor Ingrid Ivonne, de 2 años, dice que con fecha 9 de abril de 2011, por tirar el plato con sopa la golpeó en el abdomen con su puño cerrado provocándole la muerte, y en complicidad de su concubina Tania Gabriela, cubrieron el cuerpo en varias cobijas, enterrándolo en el patio de su casa".

Presuntos culpables de "homicidio doloso, violencia familiar, falsedad en declaración y delito de inhumación".

El hilo de la investigación llevaría hacia el jardín de la casa, de donde peritos exhumaron el corrompido cadáver. Los sabuesos tuvieron que acomodar piezas, y desbrozaron caminos entre una serie de mentiras de los involucrados.

***

La trama, que poco faltó para completarse como un doble homicidio, comenzó la tarde del pasado 5 de marzo, después de que la niña Ingrid Ivonne, de 2 años, tiró el plato de la sopa, lo que provocó rabietas de su padrastro Martín, quien la golpeó a puñetazos.

La policía, sin embargo, empezaría a desenredar este asunto, salpicado de claroscuros, el 10 de mayo, a las 17:00, a partir de que Tania Gabriela llegó a las oficinas de la Policía de Investigación en Iztapalapa, donde denunció la desaparición de su hijo Jesús, de 3 años. Los agentes sabrían que ella ocultaba más de lo que decía.

Tania relató que en noviembre de 2010 conoció a Martín Cedillo y enseguida tuvieron una relación de amantes, y que un mes después, diciembre, ella y sus dos niños se fueron a vivir a casa de él, ubicada en la colonia El Paraíso, delegación Iztapalapa.

Los policías jalaban madeja. La mujer dijo que el 9 de abril, a las 07:00, Martín salió acompañado de Jesús con la intención de llevarlo a casa de su mamá, ya que ella y su hijo se sentían muy deprimidos, pues en marzo había muerto Ingrid Ivonne.

La denunciante recordó que una hora y media después regresó Martín, quien le dijo que el niño había quedado en casa de su mamá, o sea, la abuela, que a su vez le había dicho que ya no quería saber nada de su hija, ya que no estaba de acuerdo con la relación que tenía con él.

Tania dijo que ese día, 10 de mayo, encontró en la calle a su madre, Emilia, a quien le preguntó que cómo estaba el pequeño Jesús, a lo que la señora respondió que no lo había visto desde el día que decidieron abandonar el domicilio materno. Y fue entonces que, añadió Tania, decidieron denunciar la desaparición.

Y que por eso estaban ahí.

Ese mismo día los policías obtuvieron "una orden de localización" y, junto con Tania, abordaron una patrulla y llegaron a un inmueble de la calle Quetzal. Desde ahí observaron que un individuo se asomaba por la ventana del primer nivel. Luego se aproximaron a la entrada principal y tocaron la puerta. Escucharon que del otro lado colocaban un seguro metálico.

Salió un individuo y preguntaron por Martín. Les dijo que su hermano había corrido a la azotea cuando vio a la patrulla. Uno de los agentes ingresó a la casa --previo permiso, dice el informe--, mientras el otro la bordeaba, y fue cuando, entre las calles Tizoc y Pirámides de Teotihuacan, lograron atrapar al presunto.

El ovillo se adelgazaba.

--¿Por qué te diste a la fuga? --preguntaron a Cedillo.

--Porque tengo miedo de llegar al reclusorio.

Y relató que el 5 de marzo había regresado de trabajar, y que los cuatro se pusieron a la mesa, pero que Ingrid Ivonne derramó la sopa, situación que le molestó y levantó de los hombros a la pequeña y la golpeó con el puño cerrado en el abdomen, y que la niña convulsionó y dejó de respirar, "hasta perder el conocimiento", y que Tania y él decidieron cavar un hoyo en el jardín de la casa.

Ya más noche, "aprovechando que su hermano salía a trabajar", envolvieron el cuerpo con varias cobijas, la enterraron y encima colocaron una cruz blanca.

Entonces le preguntaron sobre el paradero del niño. Explicó que el 9 de abril, sábado, día de su descanso, él y Tania Gabriela acordaron abandonar a Jesús, "ya que ambos querían hacer vida de solteros", por lo que, entre las 06:00 y 07:00, la madre vistió al pequeño con traje deportivo azul marino, impresos logotipos de "Cars", zapatos tenis cafés, y abordaron un taxi rumbo a la avenida Guelatao, cerca del Eje 5, y caminaron hacia unas canchas de futbol rápido.

Y que ya ahí, con el puño cerrado, se dispuso a golpearlo en la cara, una y otra vez, y que también lo pateó en el abdomen, pero "como en ese momento una persona se acercaba al lugar, el señalado Martín dice que se echó a correr, dejando abandonado al menor en dicho lugar, y al llegar a su domicilio le informó a su pareja que 'ya estaba hecho', y que ambos podían hacer una vida de solteros...".

Esa misma mañana, a las 07:40, una persona hizo la señal de alto a los tripulantes de la patrulla P-50-15, mientras circulaba sobre la avenida Guelatao y Plan de Ayala, para avisarles que un niño andaba extraviado. Era Jesús quien, según diagnósticos médicos, "tenía lesiones en la cabeza".

***

Y ahí estaban los presuntos ese día, 12 de mayo, frente a un grupo de reporteros, quienes sólo obtuvieron muecas y silencios. Por eso los custodios ordenaron a la pareja dar la media vuelta, dejando tras de sí ceños fruncidos.

--Él está como catatónico --diría una voz.

--¿Él nada más?

--No dijo nada.

--También le pensaba dar cuello al niño --deslizó una joven, quien repitió lo dicho por uno de los policías encargados de la aprehensión.

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