Desde muy temprano, enormes filas se formaron sobre la carretera federal 57, incluso en donde se unen la carretera libre y la de cuota, a la altura de la comunidad de Río Bravo, ante la desesperación de los automovilistas y arriesgándose a sufrir un accidente, se desplazaban en sentido contrario a la circulación.
En sentido hacia el norte la fila era más grande debido a las meticulosas revisiones por parte de elementos del Ejército mexicano, pero el caos no terminaba ahí, pues al momento de llegar los paisanos a las instalaciones de la garita para realizar los trámites necesarios para su regreso, como devolver el permiso de internación legal del vehículo, la situación se complicaba.
Pese a las quejas de los automovilistas ante los empleados de Hacienda, todo seguía igual, pues la única explicación es que para ingresar a esa oficina debían pasar por la carretera y ante la falta de policías federales pues el descontrol era evidente.
La familia de José Sánchez viajó desde Guadalupe, Zacatecas, para regresar a San Antonio, Texas y aunque lograron llegar temprano a la garita, ya tenían casi una hora realizando un trámite y entregar el permiso de su Suburban.
“Podemos decir que vamos a la mitad del camino, falta que lleguemos a Piedras Negras y a ver cómo están allá los puentes, nuestros familiares van adelantados y nos dicen que hay largas filas, pero no importa, ya falta poco para llegar, mañana hay que trabajar”, mencionó el paisano mientras esperaba en el estacionamiento de la garita Aduanal.
| Comparte ese artículo: |
|



