Los hechos sucedieron en el mencionado sitio educativo, ubicado sobre la carretera a Zacatecas, donde Joaquín Salazar Martínez trabajaba en la vigilancia de un inmueble.
El velador comentó que se encontraba vigilando en una bodega y que de repente dos maleantes de aspecto pandillero se acercaron a él y preguntaron si tenía cerillos, cuestión a la que el hombre respondió negativamente, pues no traía.
Salazar padece de una condición especial en los pulmones denominada fibrosis, enfermedad que le prohíbe fumar o exponerse a ambientes hostiles de trabajo, fue por ello que su respuesta fue más que obvia.
Al ver la negativa del velador, los malandrines enfurecidos, sin importar que Joaquín tuviera una condición especial, no se tentaron el corazón al apalearlo.
Primero fue zarandeado ferozmente y después golpeado en diversas partes de su cuerpo quedando tendido a la orilla de la banqueta. Viéndose ya en relativa seguridad, se incorporó como pudo y vagó con rumbo a la parada del camión, fue ahí donde fue localizado minutos después por los paramédicos de Cruz Roja, mismos que fueron avisados por un transeúnte sobre la ubicación del adolorido Salazar.
Joaquín Salazar fue trasladado al Seguro 1 en ambulancia, y fue ahí donde nuevamente fue revisado por su lesión pulmonar y sobre cómo esta situación pudiera repercutir en su salud.
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