Presentes en la bendición a su amor estuvieron sus padres, ingeniero Manuel Ángel Aguilar y Cuquis Aguilar; Héctor Gerardo Valero y Lidia Durán de Valero, quienes se unieron en oraciones para que la felicidad de los novios perdure para siempre, tal y como ellos juraron amarse.
Una vez que el lazo del matrimonio quedó instituido, César y Keila se dispusieron a celebrar su unión rodeados de amistades y familiares; la recepción estuvo impregnada no sólo de hermosos arreglos florales, sino de la dicha que embargaba tanto a la feliz pareja como a los asistentes que disfrutaron de una celebración por demás elegante.
Al finalizar la recepción nupcial, los novios emprendieron viaje de luna de miel a Cancún, Quintana Roo.
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