Saltillo, Coah.- Veinte urnas con cenizas descansan en el anaquel de la capilla del Asilo Ropero del Pobre, es el espacio de los que ya se fueron. A un costado, en los pasillos y cuartos, 19 hombres y 42 mujeres de entre 80 y 95 años viven de recuerdos en los últimos años de su vida.

Mientras que para muchos diciembre representa fiesta, felicidad y unión, los 62 adultos mayores pasan la Navidad y reciben el Año Nuevo en el abandono, aunque todavía con ganas de vivir, explica la directora del asilo, Marisol Valdés Dávila.

Indigentes y con familia, esperan que inicie el año sin ninguna expectativa en la casa ubicada sobre la calle Hidalgo, pero algunas de las mujeres que dieron vida a sus hijos y llevaron las riendas de una casa por años todavía conservan la esperanza.

Felipa de “ochenta y tantos años” que asegura tener, se ve activa. Dice que no recuerda la última Navidad que pasó en familia, pero no olvida su gusto por el baile. Trae puesto un chal rojo y mientras las demás se preparan para el rosario, cuenta lo mucho que le gusta la música y su boda a los 22.

“De Navidad ya ni me acuerdo, si viene mi’ja a visitarme pues entonces sí, pero de lo que me acuerdo es como bailaba yo con mi viejo”, platica.
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