“No tenemos adónde dejarles una flor. Se llegan los días especiales que tenemos para visitarlos conforme a nuestra creencia y nos quedamos así, nomás con la herida que te duele más, te desesperas porque no tenemos ni esa gracia de poder decir que aquí descansa mi hijo, porque Minera México lo rescató”.
“No tengo una tumba dónde llorarle a mi hijo pero tengo que levantar la voz por los mineros que quedan con vida y quienes que los cuerpos que aún quedan en las minas sean rescatados para que tengan un lugar dónde descansar en paz”.
| Comparte ese artículo: |
|



