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El Heraldo de Chihuahua / Delicias, Chih.- Aún quedan más casos por denunciar en contra de José Manuel Herrera Lerma, pastor de la secta Sendero de la Luz, quien actualmente enfrenta un proceso penal por el delito de violación con penalidad agravada en contra de dos jóvenes que son hermanas.

El caso ha dado mucho de qué hablar, no sólo en el municipio sino a nivel nacional, ya que se dio a conocer de manera reciente que las hermanas son sobrinas políticas del imputado, pero además de que la madre de las jóvenes puede ser responsabilizada, ya que se dijo que la mujer consentía los actos sexuales efectuados a sus hijas.

Dicho acontecimiento ha sido tomado a cargo del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, AC (Cedehm), quienes explicaron que el incidente fue denunciado ante su asociación desde el año pasado, por lo que se les brindó a las víctimas contención psicológica e información legal para que pudieran denunciar los hechos, lo que se hizo de manera formal el pasado 16 de enero del 2012.

Herrera Lerma fue detenido el domingo 5 de febrero, el 6 de febrero se llevó a cabo la audiencia de control de detención, misma que no fue notificada a las defensoras de las víctimas, quienes aseguraron -entre otras irregularidades- que el Ministerio Público omitió realizar diligencias fundamentales para una adecuada investigación tendiente a acreditar los ilícitos denunciados, que no se brindaron órdenes de protección a las víctimas y sus familias, así como el hecho de que no se giró oficio a la Secretaría General de Gobierno para que investigue a la iglesia Sendero de Luz en Delicias y proceda a la clausura de casa habitación que continúa en uso por la esposa e hijas del imputado.

Por lo mismo, se le pidió a la Fiscalía General del Estado (FGE) cumpla con los acuerdos que tomó con las abogadas coadyuvantes del Cedehm para preservar la integridad de las víctimas y su acceso a la justicia, puntos que volvieron a ser pedidos en la tarde del viernes 10 de febrero, fecha en la que se realizó la vinculación a proceso.

Las pervertía en nombre de Dios


Los delitos que presuntamente cometió José Manuel Herrera Lerma, pastor de la iglesia Sendero de Luz, perteneciente a la Asamblea Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, que se ubica en Delicias, asombrarían al mejor guionista de una película de terror policiaco.

La relatoría que hicieron las víctimas y sus familiares a las abogadas coadyuvantes del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres dejan claro el nivel de manipulación y sometimiento que ejercía el pastor sobre ellas.


Los nombres que a continuación se mencionan fueron cambiados para proteger la identidad de las víctimas por tratarse del delito de violación.

La pesadilla de Lupita y de Carmen empezó en 1997, cuando tenían cinco y seis años, respectivamente. Su mamá Hortencia se acababa de divorciar de un hombre golpeador, que la violentaba mucho.

Para sacarla de la depresión en la que estaba, una prima invitó a Hortencia a cambiar su domicilio a Delicias e integrarse a la iglesia Sendero de Luz. La señora se llevó consigo a sus dos hijas y fue tanto su acercamiento a la congregación que pronto se convirtió en tesorera de la iglesia.

La enseñanza que recibieron la señora y las niñas, tanto en los cultos como en la escuela bíblica, fue que las mujeres debían someterse sin condiciones a todas las indicaciones del pastor, con fe ciega; de lo contrario, serían estrellas errantes, condenadas al infierno.

El pastor les decía que si no creían en lo que él les decía, la maldición no sólo caería sobre ellas, sino en toda su familia. Herrera Lerma interpretaba pasajes de la Biblia a su conveniencia, para amenazarlas si no lo obedecían.

Cuando tuvieron su primera menstruación, a los once años, primero Carmen y después Lupita, se convirtieron en siervas de Dios. Esta "bendición", como les remarcaban, implicaba acudir sistemáticamente a sesiones con el pastor.

Las sesiones, a las que llamaban "terapéuticas", consistían en francas violaciones. El hombre se transformaba en "mensajero de Dios" y con acento portugués y los ojos desorbitados les decía que tenían el privilegio de proteger a la iglesia y a su pastor.

Les daba masajes y las obligaba a ver películas pornográficas para "enseñarles" cómo debían tratar a sus maridos cuando se casaran. También les aseguraba que las relaciones sexuales que tenía con ellas eran "curativas".

Una de las hijastras del pastor llevaba los registros de las fechas en que menstruaban las adolescentes. Sólo dejaban de ir a las sesiones cuando estaban menstruando y los días posteriores en que eran fértiles. El resto del mes debían acudir cada tercer día. Cuando apareció la píldora del día siguiente, se las administraban después de cada violación.

Aunque estaba convencida de que si no obedecía se iría al infierno, a Lupita no le gustaban las aberraciones sexuales a las que era sometida por el pastor. Por eso se escapó varias veces. La última fue a finales del 2010, cuando regresó a la capital con unas tías.

La rebeldía de la joven llamó la atención de su tía Laura, quien le preguntó directamente si el pastor la obligaba a tener relaciones sexuales con él. Fue tanto su asombro de que la tía estuviera enterada, que le contó todo. Resulta que Laura también había sido violada por Herrera Lerma en un acercamiento que tuvo con la iglesia, pero no denunció por pena y porque pensó que era la única víctima. Ella dejó la congregación hace tiempo y a nadie le contó lo sucedido.

Cuando Lupita le dijo a su tía lo que ocurría en Sendero de Luz, Laura fue a Delicias y rescató a su hermana Hortencia y a su sobrina Carmen. Aunque fue difícil porque ambas estaban muy sometidas al pastor, las convenció de que lo que ahí se estaba cometiendo era delito de violación y aceptaron regresar a Chihuahua.

Desesperada, nadando entre la rebeldía y la depresión, Lupita llegó al Centro de Derechos Humanos de las Mujeres a solicitar ayuda psicológica a mediados del año pasado. Fue hasta entonces que le puso nombre al delito de violación.

Su hermana Carmen llegó al Centro dos semanas después, acompañada de su mamá y de sus tías. En el proceso terapéutico en el que se encuentra, Hortencia todavía no puede entender por qué se sometió tanto al pastor. Siente culpa y mucho miedo, pero está decidida a respaldar a sus hijas.

Con el apoyo de su familia, las dos jóvenes, de 20 y 21 años, decidieron denunciar el caso por la vía penal y solicitaron la coadyuvancia de Erika Mendoza, Irma Villanueva y Lucha Castro, abogadas del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres.

La denuncia se interpuso el 16 de enero del presente año, después de que las abogadas se entrevistaron con el fiscal general Carlos Manuel Salas para pedirle que el Ministerio Público maneje el caso con la pertinencia correspondiente.

La Fiscalía General nombró a las licenciadas Marcela Torres Knight y Corina Heredia como agentes especiales del caso. Ellas integraron la carpeta de investigación. Hicieron peritajes médicos y psicológicos.

Las abogadas coadyuvantes pidieron un cateo al local de Sendero de Luz para resguardar la escena de los delitos, pero sorpresivamente se enteraron que el pastor fue detenido sin que se llevara a cabo ese procedimiento, fundamental para el proceso penal.

La audiencia de control de detención se llevó a cabo el lunes pasado en Delicias, pero ni la Fiscalía ni el Poder Judicial avisaron a las abogadas coadyuvantes.

De acuerdo a un boletín que emitió ayer el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, al reclamar se enteraron que fue la Lic. Nava, coordinadora de Delitos Sexuales y contra la Familia en Delicias, quien, ajena a la estrategia legal que construyeron las coadyuvantes con las fiscales especiales, decidió solicitar la orden de aprehensión y la audiencia de control de detención, sin notificar a las representantes legales de las víctimas.

En el boletín, las abogadas del Centro hacen varios reclamos a la Fiscalía:

1.- No fueron notificadas de la audiencia de control de detención, violentando los derechos de las víctimas a tener una representación legal, de calidad.

2.- El Ministerio Público omitió realizar diligencias fundamentales para una adecuada investigación tendiente a acreditar los ilícitos denunciados.

3.- No se brindaron órdenes de protección a las víctimas y sus familias, por lo que ahora están en mayor vulnerabilidad y deben permanecer ocultas.

4.- No se giró oficio a la Secretaría General de Gobierno para que investigue a la iglesia Sendero de Luz en Delicias y proceda a la clausura.

5.- Contrario totalmente a los derechos fundamentales de las víctimas, reconocidos en la legislación nacional e internacional, indebidamente se hizo pública información que única y exclusivamente tenía en su poder la Fiscalía y a la cual le habían solicitado total secrecía.

En el mismo boletín, el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres exige a la Fiscalía y al Poder Judicial lo siguiente:

1.- En cumplimiento de las modificaciones del 2011 a la Constitución Federal relativa a los derechos humanos, se preserven los derechos de las víctimas, tomando como base los lineamientos de la Cedaw, Belem Do Pará y las Reglas de Brasilia para la administración y procuración de justicia de este caso.

2.- Que la audiencia de vinculación a proceso se realice en privado y se garantice la participación activa de las acusadoras coadyuvantes.

3.- Se brinden las medidas de protección a las víctimas y sus familias.

4.- Que la Fiscalía General del Estado cumpla con los acuerdos que tomó con las abogadas coadyuvantes del Centro para preservar la integridad de las víctimas y su acceso a la justicia.

5.- Que todas las audiencias del proceso penal se realicen en la ciudad de Chihuahua, para mayor seguridad de las víctimas y su familia.

Las abogadas coadyuvantes están convencidas de que este caso es apenas el hilo de una madeja enorme, donde hay muchas más víctimas.