México, DF.- “A los 18 años tuve mi primer contacto sexual con una niña de 6 años de nombre América que vivía en Ixtapaluca. Me pidió que fuera su novio, le dije que sí; el primer mes la tomé de la mano y le di besos en la mejilla, después me pidió que la besara de verdad, como a las mujeres. 

“Después la abrazaba, le decía que quería estar con ella a solas, abriéndole las piernas, acariciándola, tocaba sus genitales”.

El relato es el de un pedófilo. Su nombre: César Daniel Faustino Toledo. Desde muy joven este delincuente se inmiscuyó en el mundo de la pornografía infantil en
Internet.

De las fantasías, César Faustino pasó a la práctica. Se convirtió en un delincuente que llegó a lesionar a niñas, menores de edad. También difundía material sexual de toda índole con hombres que compartían esta actividad ilícita en la red.

El martes 8 de febrero la Fundación Alia2, dedicada a investigar y denunciar este tipo de delito en Internet, dio a conocer que en 2010 México ocupó el tercer lugar en el ranking mundial en lo referente al intercambio de archivos de pornografía infantil.

Durante nueve meses esta organización civil dio seguimiento a esta problemática. Descubrió que los países con más archivos P2P (con contenido pornográfico) detectados y sospechosos de contener pornografía infantil el año pasado fueron Estados Unidos, España y México.

Los hombres como César dan vida a las frías cifras de este delito que desde las computadoras cobra vida en escuelas, hogares y cibercafés, sumando miles de pequeñas víctimas.

Escondiendo sus rostros adultos y aparentando ser inocentes niños, los pedófilos acechan a sus potenciales víctimas, la mayoría menores de edad, en la red.

La Policía Cibernética de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) ha logrado desenmascarar a algunos de estos delincuentes, que con artimañas enganchan a niños y niñas en la red.

No todos han caído. Hay miles ocultos con otros nombres, con otras edades, que día a día se conectan a las redes sociales en busca de satisfacer sus perversiones.

ACOSO CIBERNÉTICO

César estudió la carrera de Informática, por lo que la mayor parte de su tiempo la pasaba pegado a una
computadora. 

Le gustaba hurgar en las redes, chatear, hacer amigos, hasta que se enganchó en la pornografía infantil.

Con el paso del tiempo las fantasías sexuales que alimentaba con fotos y videos de la red las trasladó a la vida real.

A los 18 años se hizo novio de América, una menor de apenas seis años a quien veía a escondidas de sus padres en las escaleras del edificio en el que vivían. Era su vecina.

“Lo realicé varias veces, abriéndole las piernas, acariciándola, agarrándola de la cintura, una ocasión le toqué sus genitales y ella cerró las piernas, por lo que le pregunté si se sentía cómoda o si le parábamos.

“Pero me dijo que siguiera y ella me tocó mis partes por encima de la ropa, lo cual me provocaba excitación, gustándome mucho que me trataba bien”, dijo en su declaración ministerial.

Hoy César Daniel Faustino Toledo está en la cárcel. Sin embargo, la actividad de cientos o miles de pedófilos continúa en las redes al amparo del anonimato, intentado esconderse de la autoridad. Están al acecho de otra niña o niño que busque entablar una amistad.