Saltillo.- Mientras seis elementos del Grupo de Acción y Tácticas Especiales de la Fiscalía General del Estado lo masacraban, el agente de Tránsito y Vialidad municipal, pensó que no pasaría una Navidad más con su familia.

Aunque sabía que tendría poco tiempo para pasar al lado de sus pequeñas hijas y la madre de ellas, no era un obstáculo para el oficial, quien pretendía cumplir satisfactoriamente con su labor.

“No voy a volver a ver a mis hijas, no podré darles sus regalos, ni siquiera un abrazo de Navidad”, fue lo que pensó el uniformado, en los momentos que era golpeado, incluso con las armas de grueso calibre.

Con diversas muecas debido al dolor, pudo mencionar: “Me llamaron los agentes que tomarían conocimiento del accidente, porque la conductora estaba demasiado prepotente”.

La sospecha de que algo estaba mal siempre estuvo en la mente del responsable de turno, pues incluso al ver que llegaba al padre de la ebria conductora, quien se comportó de la misma forma, solo llamó por celular y no se preocupaba por remediar la situación.

El exceso de velocidad del vehículo tipo Charger blanco llamó la atención de quienes se encontraban ahí, más al ver que los hombres descendían fuertemente armado y encapuchados.

“Todo paso por mi cabeza, hice un recorrido sobre lo bueno, lo malo, desde mi infancia hasta la actualidad, pero me encomendé a Dios, pensé que iba dejar sola a mi familia, que tendrían una triste Navidad” comento el agente de tránsito.

Ya cuando los elementos del GATE, lo vieron que no podía moverse debido al dolor de los golpes fue que se tranquilizaron, para luego retirarse, sabiendo que nada más podría pasar y sus acciones no tendrían consecuencias.