General Cepeda, Coah.- Los padres de la niña que fue atropellada por su primo de 11 años, en plena Navidad en el ejido Pilar de Richardson, podrían otorgarle el perdón, pues saben que se trató de un accidente.

La tragedia llenó de luto a la humilde familia, cuando Jennifer paseaba en su bicicleta nueva y fue embestida por el sobrino de su madre, quien conducía una camioneta Ford Lobo, con permiso de sus padres.

Incluso un par de minutos antes de la camioneta había bajado, la pequeña de 3 años, su hermano de 5, y los padres de ambos, pues regresaban de una fiesta, pero entusiasmados corrieron para sacar sus bicicletas nuevas.

Cuando el adolescente puso en marcha la unidad, no se dio cuenta que adelante estaba Jennifer, esto lo indicó su propio padre, quien vio como los neumáticos traseros pasaron sobre las delgadas piernas.

A pesar de los intentos de los padres por salvarla nada pudieron hacer, pues en la carretera a Torreón los interceptó una ambulancia del Cuerpo de Bomberos, quienes confirmaron que no contaba con signos vitales.

Beatriz Vázquez, agente del Ministerio Público, acudió a tomar conocimiento de los hechos y tras realizarle la necropsia de ley, pudo establecer que fue un traumatismo severo en la base del cráneo lo que provocó el fallecimiento.

En medio del dolor los progenitores de Jenni rindieron su declaración y manifestaron que pretendían otorgar el perdón al presunto responsable, pero aún continúan realizando las diligencias necesarias y será en próximas horas, cuando se defina la difícil situación por la que pasan.
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