Vicky Peláez dijo el viernes por la noche a la prensa en Lima que no haría declaraciones en público hasta después del sepelio de su padre en la ciudad de Cuzco.
Peláez no estuvo acompañada de su esposo, Mijail Vasenkov, a quien conoció en la década de 1980 en Perú, donde él se identificaba como Juan Lázaro.
Las autoridades estadounidenses arrestaron a la pareja a finales de junio con otras ocho personas acusadas de ser espías rusos.
Un fiscal peruano dijo que Peláez, de 55 años, al parecer alteró sus actas de nacimiento y matrimonio, y afirmó que podría ser detenida si regresaba a Perú.
Las autoridades no hicieron declaraciones sobre la situación legal de Peláez.
Peláez fue mucho tiempo columnista de El Diario La Prensa en Nueva York, donde era conocida como defensora ferviente del cubano Fidel Castro.
Las 10 personas acusadas en Estados Unidos de ser espías de Rusia fueron enviadas en julio a ese país a cambio de que Moscú liberara a cuatro personas a las que se había declarado culpables de espionaje a favor de occidente.
Peláez y Vasenkov, de 65 años, se declararon culpables en Estados Unidos de asociación delictuosa para actuar como agentes sin registro de un país extranjero.
Ambos habían desaparecido de la vista pública y el regreso de Peláez el viernes a Perú la puso de nuevo en los reflectores mediáticos.
El canciller de Perú había advertido después de la deportación de ambos por parte de Estados Unidos que Vasenkov podría ser acusado de mentir en su solicitud de ciudadanía peruana si regresaba a Perú.
Los abogados de la pareja habían dicho que ésta tenía la intención de regresar a Perú.
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