En calles como General Cepeda, Bravo y Ramos Arizpe se localizan al menos una o dos casas solas por cuadra, algunas totalmente en escombros y otras rayadas y con vidrios quebrados, convirtiéndose en una preocupación para la gente que vive cerca.
Algunas viviendas se han venido abajo a causa de las lluvias, angustiando a los vecinos porque personas que pasan caminando por ahí pueden sufrir algún accidente grave, e incluso los carros estacionados pueden tener daños, que aunque es una situación material, nadie respondería por los gastos que se generen.
“Se junta mucha basura y pandilleros, y los niños son los que corren peligro porque están jugando afuera”, dice el señor Luis Alberto Guerrero González, quien también pide a los dueños que las arreglen o que las vendan, porque sólo traen problemas.
Además, vándalos gustan de estos espacios deshabitados para reunirse a ingerir bebidas alcohólicas o drogas, aparte de hacer fiestas, grafiti y demás desorden que altera la tranquilidad de la población.
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