Al frente de los países desarrollados, Estados Unidos impulsó la firma de un acuerdo que no se negoció con las naciones del Sur, entre ellos El Salvador, dijo en rueda de prensa el representante de la Red Ambientalista de Acción, Angel Ibarra.
Ibarra, quien también preside la Unidad Nacional Ecológica Salvadoreña (Unes), dijo que el acuerdo de Copenhague suscrito en la Cumbre de Dinamarca en diciembre último, fue una burla de los países ricos a los pobres.
Consideró que el pacto fue un retroceso y un fracaso en relación con el Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional establecido en 1997, que busca reducir las emisiones de gases que causan el calentamiento global y que vence en 2010.
Manuel Morán, responsable de Caritas de El Salvador, miembro de la Red Ambiental y quien asistió a la Conferencia de Copenhague, calificó la cumbre de "dolorosa" porque las expectativas eran que en Dinamarca fuera aprobado un tratado en pro del ambiente y la población.
"Se esperaba que los gobiernos ricos adoptaran una postura mejor en torno a la problemática del clima", apuntó Morán.
Los ambientalistas esperan que el gobierno de El Salvador no se deje manipular por los países ricos para suscribir el acuerdo de Copenhague, como lo han conseguido con otros países.
Instaron al Ejecutivo a trabajar juntos para diseñar y aplicar una política ambiental de acuerdo al contexto o realidad del país.
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