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Saltillo.- Pedro Pánuco Galindo, uno de los voceadores emblemáticos de la capital del estado, murió el día de ayer a consecuencia de una enfermedad que lo aquejaba desde hace unos días, por lo que ya no se le podrá ver en el tradicional puesto de revistas frente a la Clínica 2 del Seguro Social.

Hoy la tristeza invade a sus familiares por la lamentable pérdida, aunque recuerdan a “Don Pánuco” con una sonrisa y satisfechos por la labor que hizo como padre, abuelo, y como uno de los personajes más queridos por los saltillenses.

“Mi padre tenía muchos años como voceador, siempre le gustó su trabajo, fue muy dedicado en lo que hacía; estaba enamorado de su trabajo, se levantaba siempre muy temprano, todos los días aunque anduviera ‘malón’, no se quejaba, siempre andaba ahí”, recuerda Agustín.

Originario de Luchana, municipio de San Pedro de las Colonias, Pedro Pánuco Galindo llegó a Saltillo por los años 50, e incursionó en la industria fundidora en una de las empresas importantes de la capital del estado, donde trabajó por más de 20 años.

Fue en 1974 cuando “Don Pánuco” se retiró de la empresa a la que pertenecía y decidió poner su negocio de periódicos y revistas, sin pensar que en un futuro se convertiría en uno de los más importantes de la ciudad.

“Mi padre tenía de ser voceador desde el 74, él llegó aquí a Saltillo a trabajar para Cifunsa. Cuando se retira en este año, puso el negocio en V. Carranza e Hinojosa, ahí donde está el Seguro, en aquel entonces lo estaban haciendo apenas, era lo único que había”, agregó su hijo.

Casado con Juana Dolores Rodríguez, el lagunero de nacimiento pero saltillense de corazón procreó cinco hijos: Mauro, Luz María, Yolanda, Agustín y Pedro; este último le siguió sus pasos y le ayudó en el puesto de revistas, el cual se convirtió en el negocio familiar.

TODA LA FAMILIA EN EL NEGOCIO

Inclusive no sólo sus hijos le ayudaron en el puesto de revistas, su yerno comenzó a ayudarle a repartir los periódicos durante la mañana, y ahora está dentro del negocio.

“Era muy buena gente, fue mi suegro y siempre me llevé muy bien con él. Llegaba yo a las 5:00 de la mañana y ya estaba ahí; recuerdo que me decía: ‘Échate un trago pa’ aguantar la friega’, y ya me iba a repartir el periódico”, mencionó Francisco Téllez.

Sus pasiones fueron la familia, el trabajo y el futbol, seguidor del club Santos Laguna y enamorado de su trabajo como voceador. Siempre acostumbraba llegar a su puesto antes que los mismos repartidores de los matutinos locales, ya que se tomaba muy en serio la función como distribuidor de las noticias en la ciudad.

“Siempre se levantaba a las 3:00 o 4:00 de la mañana, bien temprano, nunca se quejó de su trabajo, desde temprano hasta tarde, era lo de todos los días, le encantaba lo que hacía, pero sobre todo siempre fue muy cariñoso con nosotros, con sus nietos y sus bisnietos, siempre lo recordaremos como una buena persona”, dijo Agustín.

ORGULLOSO DE SU TRABAJO

Hace un par de años “Don Pánuco” confesó a Zócalo Saltillo que se sentía orgulloso de su trabajo, aunque en un inicio dijo le daba un poco de pena, pero poco a poco comenzó a tomarle cariño a su oficio, del cual sustentó a su familia durante casi 40 años.

“Es algo que no me da pena ser voceador. Al principio sí, porque estaba impuesto a otro tipo de trabajo, pero caí en un buen lugar”, mencionó a Zócalo Saltillo en aquella ocasión.

Pasaron 38 años y siguió al pie del cañón, a pesar del padecimiento que desde hace dos semanas lo mantuvo un poco fuera de la jugada, fue el día de ayer cuando familiares recibieron la lamentable noticia: “Don Pánuco” ya no estaría, como siempre, a las 4:00 horas en su puesto, repartiendo los primeros matutinos del día.

“Ya estaba mal, desde hace como dos semanas que lo operaron de la vesícula. Sí andaba trabajando como siempre, nunca se quejó, pero sí se le veía que no estaba bien, hasta ayer en la tarde que en el Seguro nos dieron la noticia”, mencionó Agustín.

Los restos de Pedro Pánuco Galindo serán velados en la capilla de Hidalgo y Valdés Sánchez, y sin más qué decir, su familia sólo le deseó un eterno descanso y agradecieron por todo lo que hizo por ellos a pesar de las adversidades.

“Yo no tengo más que decir, mi padre siempre fue muy bueno con todos nosotros, no me queda más que decir que descanse en paz, y que siempre fue bueno, cariñoso, y entregado a su pasión, que fue entregar el periódico”, finalizó su hijo.

» Desde 1974 se dedicaba a vender periódicos.

» Tuvo cinco hijos.

» A las 4:00 de la mañana llegaba cada día a su puesto.

» Es velado en la funeraria Martínez de Valdés Sánchez e Hidalgo.
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