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Saltillo, Coah.- La Diócesis de Saltillo informó ayer que internos del Cereso varonil de esta ciudad denunciaron la profanación de la capilla católica que se encuentra en ese reclusorio por parte de policías federales, estatales, elementos del GATE y efectivos del Ejército Mexicano, durante el operativo conjunto llevado a cabo la madrugada del lunes 23 de enero.
Por medio de un comunicado firmado por el obispo Raúl Vera López, la Diócesis explicó que los integrantes de las citadas corporaciones armadas abrieron el Sagrario, sacaron el Copón con las Hostias Consagradas y las tiraron, quedando éstas esparcidas y despedazadas. Esta información fue verificada por el capellán responsable de la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis.
“Sabemos que en todos los penales de la República hay problemas serios que atender, y por supuesto entendemos que es necesaria la intervención de las autoridades para que estos espacios cumplan que su objetivo”, se lee en el comunicado y agrega: “Sin embargo, el uso desproporcionado de la fuerza pública y en este caso, la profanación de una ermita, que pudiera haber sido de hermanos evangélicos o de otras confesiones, nos obliga en conciencia a manifestarnos en contra”.
El texto agrega que con un boletín de prensa la Fiscalía General del Estado explicó “que por iniciativa del gobernador Rubén Moreira Valdez se solicitó al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, la colaboración entre Federación y estado para llevar a cabo este operativo, lo que coloca al Gobernador y al secretario de Seguridad Pública como principales responsables de esta agresión a la comunidad católica.
“Ellos, como funcionarios del Estado se encuentran en una posición especial de garantes con respecto a las personas privadas de libertad, porque las autoridades penitenciarias ejercen un control total sobre éstas, y es su obligación proteger y garantizar su derecho a la vida y a la integridad personal”, añade la Diócesis.
Más adelante, dice que “no existe explicación posible que justifique lo sucedido; estos hechos agreden profundamente, no sólo a la comunidad católica del CERESO de Saltillo, sino a la Diócesis entera, a la Iglesia Universal y a la sociedad que se indigna ante hechos violentos y contrarios a la dignidad, cometidos en un centro de detención. Como tampoco entendemos ni aceptamos que nuestro territorio sea ocupado por medio de una guerra irracional e ilegal, que está convirtiendo en una gran fosa clandestina a nuestro estado, en donde las desapariciones y secuestros de personas continúan y los desplazamientos forzados se incrementan. Es inadmisible que los enfrentamientos armados en las calles, que suceden a todas horas del día, sean lo que determine el ritmo de nuestro andar y que la muerte y la violencia, estén asolando de esta manera a la comunidad coahuilense”.
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