Buenos Aires.- Los presidentes Cristina Fernández, de Argentina, y José Mujica, de Uruguay, pusieron hoy punto final al conflicto bilateral que enfrentaron ambos países por la construcción de una papelera en la zona fronteriza.

Después de una reunión en la residencia presidencial de Olivos, en Buenos Aires, ambos mandatarios anunciaron ante la prensa el relanzamiento de la relación diplomática, aunque se negaron a responder preguntas de los periodistas.

Fernández, quien se refirió a Mujica en reiteradas ocasiones como “amigo”, explicó que Argentina y Uruguay respetarán el fallo que la semana pasada dictó la Corte Internacional de Justicia de La Haya para dirimir el conflicto.

La Corte concluyó que Uruguay violó un tratado con Argentina al permitir la construcción de la papelera Botnia, pero consideró que la fábrica no debe desmantelarse porque no se ha probado que contamina.

“Estamos en el comienzo de un proceso de reencauzamiento definitivo de lo que nunca debió haber dejado de ser la relación entre Argentina y Uruguay”, afirmó la mandataria argentina.

Agregó que “el conflicto que hemos vivido debe llevarnos a manifestarnos con una vocación absoluta de respeto, por eso nos hemos comprometido a que la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) vigilará el impacto ambiental de Botnia”.

Por su parte, Mujica advirtió que la crisis bilateral fue “muy costosa, muy dolorosa”, pero confió en que “los hombres aprendemos mucho más del dolor que de la bonanza, por eso vamos a respetar el fallo de La Haya, con la voluntad política que exige la experiencia”.

Añadió que “más vale tener reglas del juego bien claritas” y por eso “vamos a resucitar a la CARU y dotarla de nuevos elementos para que pueda cumplir a cabalidad una tarea de vigilancia que en realidad es parte de un problema contemporáneo”.

Explicó que ambos países inician este día un intenso proceso, pero aclaró que no será fácil porque “los presidentes no somos magos” y se necesitará tiempo para que la población de ambos países puedan ganarse la confianza mutua.

“Esto va a llevar tiempo, pero este problema no puede obnubilar la agenda bilateral, si tenemos un poco de sensatez tenemos que construir una amistad beneficiosa, vamos a respetar reglas porque es lo que más le conviene a nuestras sociedades”, dijo.

En 2005, el entonces presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, autorizó a las empresas Botnia, de Finlandia, y Ence, de España, a construir dos fábricas de celulosa en la ciudad de Fray Bentos, que comparte el Río Uruguay con la localidad argentina de Gualeguaychú.

La crisis creció a gran escala por lo que tuvo que intervenir la Corte Internacional de La Haya, el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión Europea, el rey Juan Carlos de España y los gobiernos de Finlandia y Brasil.

Ence relocalizó su planta, pero Botnia sí construyó la fábrica que empezó a operar en 2007 y aunque Argentina exigió su cierre, no pudo comprobar que contaminaba.

Tras el acuerdo alcanzado este miércoles por Kirchner y Mujica, queda pendiente aún el bloqueo de ambientalistas que desde hace cinco años mantiene cerrada la frontera.

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