Saltillo, Coah.- La Iglesia católica llama a recuperar las calles de Saltillo mediante las posadas; son nueve días de peregrinaje que los católicos llevarán a cabo para ver nacer a Jesús, y así, al caminar entre los barrios junto con José y María se pueda recuperar la confianza y la fraternidad, pese al miedo infundido por la violencia que ha dividido a todos.

El padre Ignacio Flores explica que en la Iglesia católica las posadas son el novenario de preparación para la Navidad; en este novenario se rememoran las peripecias de José y María para buscar un lugar donde pudiera nacer Jesús.

“Es precisamente de ese camino que siguieron los peregrinos de Nazareth a Belén que se recuerda durante nueve días este caminar, porque a José le tocaba hacer el censo y como él era descendiente de David tenía que ir a Belén, por eso y para cumplirse las Escrituras, Jesús nació en Belén”, dijo.

Opinó que las posadas especialmente aquí en México han tenido mayor empuje; sin embargo, se han ido perdiendo muchas tradiciones, porque verdaderamente las primeras eran días de encuentro familiar, donde los vecinos salían del anonimato, como hoy se pretende que sea en sectores que integran la comunidad de la parroquia de Nuestro Señor de la Misericordia, en el nororiente de Saltillo.

“En la comunidad vamos a tratar de recuperar los elementos de la posada, que son el rezo del Santo Rosario, el canto de letanías, los villancicos, los misterios de José y María, que los vamos a representar con niños, que representan el misterio viviente”, explica el padre Ignacio.

Menciona que en la celebración de las posadas que se llevarán a cabo en los 11 sectores de la parroquia los invitados principales son los niños, son quienes más atentos están, por ello se les pide que lleguen vestidos de pastores y angelitos, pues esto se convierte en parte de su formación catequética.

EXHORTACIÓN

Así la exhortación del sacerdote es a vivir nueve días de posadas con intensidad, días que ayuden a recuperar la confianza y la fraternidad, pese a que las comunidades estén divididas por barreras físicas o por el temor, actos que permitan reflexionar en que como vecinos somos responsables de unos y otros.

“Yo les invito a todos a que a través de estos signos y gestos de las posadas podamos recuperar nuestras calles, podamos recuperar la vivencia de la fraternidad. Hablábamos con gente que vive en colonias amuralladas como las que hay por aquí; eso no significa que tengamos encerrado el corazón, esperemos que esto sea cuestión de estética, que ojalá empecemos a salir a las calles a recuperarlas con fe y oración”, menciona el sacerdote.

Sostiene que ante los últimos acontecimientos de violencia en la ciudad, la Iglesia católica se ha propuesto pedir por la paz, como se hizo en los 46 rosarios a la Virgen de Guadalupe y las misas celebradas en los barrios. Ni los eventos de inseguridad, si acaso el frío logró apagar los ánimos de la gente que hace el bien con su oración.

PRIMERA POSADA

Con minutos de cantos de animación inició la preparación para desempolvarse y dejar a un lado el frío que se sintió entrada la noche al nororiente de Saltillo. José y María salieron cantando para arrancar su peregrinaje por los alrededores del templo del Señor de la Misericordia, en la colonia Emiliano Zapata.

“Las nueve posadas representan unidad en la Iglesia católica y aquí vivimos mucho en comunidad; el padre trata de unirnos con esta primera posada, hoy sirve tener esta unidad por la situación que el país vive, ayuda a que los niños y jóvenes se acerquen a Dios, a que nuestros hijos no anden en malos pasos y como seres humanos tengamos más amor entre nosotros”, dice Alejandra de Frías mientras camina siguiendo los cantos que pronto entonarán en la primera posada.

“Las posadas son la preparación para recibir al Niño Jesús en el corazón, el camino de adviento y de alegría. Yo pertenezco a esta parroquia y lo que me gusta es esta fe y unidad que demostramos al estar juntos”, comenta Juanita Montejano, quien ha llegado al templo desde Las Torrecillas, atravesando el bulevar Colosio.

“En el nombre del cielo os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada”, así inician las peticiones de los católicos. Niños jóvenes y adultos se unen a la procesión, y al llegar a la cuarta morada entran los santos peregrinos, entra “la Virgen pura, la hermosa María”, y en todo momento la unidad de una comunidad se deja ver.

NO A LOS EXCESOS

Si bien hoy se trata de recuperar las tradiciones y el significado de las posadas que se han cambiado por fiestas decembrinas, el padre Enrique Ríos, vicario de la parroquia San Pablo Apóstol, dice que lo importante es no caer en los excesos.

“Estamos en la última semana antes de Navidad y tenemos que reflexionar para tener un encuentro con nosotros mismos. Es maravilloso el encuentro entre hombres y mujeres, los excesos son el problema”, dice el sacerdote.

Manifiesta que el encuentro con alguien a quien no se ha visto durante meses es una gracia importante en estas fechas; sin embargo, la comunidad debe evitar los excesos de alcohol o la droga y darse un tiempo para reflexionar, pues afirma que Jesús no es igual a un regalo, el mayor regalo que Dios da es la vida y la existencia, salir al encuentro del otro y saber que Dios está presente en la otra persona.

Las posadas inician el 16 de diciembre y terminan el 24.

Durante 9 días peregrinan José María y el 24 aparece Jesús en el pesebre.

» Misterios de José y María.
» Peregrinación por casas o lugares para pedir posada.
» El rezo del Santo Rosario.
» Cantos de letanías o villancicos.
» Detalles para compartir como la piñata o los bolos.

» Las posadas son un recurso catequético y litúrgico que los franciscanos utilizan cuando están evangelizando; quieren mostrar el amor al Jesús niño.

» Son nueve días para recordar el acontecimiento histórico de cuando Jesús iba a nacer y sus padres no encontraron posada, por eso Jesús tiene que nacer en un pesebre.

» Hay que recordar que el primer nacimiento lo hace San Francisco de Asís, entonces los franciscanos empiezan a fomentar la devoción por medio de las posadas, como un momento de oración y reflexión.
Fuente: Padre Enrique Ríos.
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