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México, DF.- Roberto Gil, Juan Ignacio Zavala y Humberto Aguilar admiten que la contienda entre Vázquez Mota, Cordero y Creel aún no ha prendido dentro ni fuera del PAN. Dan explicaciones y confían en que el debate del martes relance el proceso interno.
El proceso necesita un impulso. Las condiciones cambiaron cuando el IFE autorizó a los precandidatos del PRI y de la izquierda hacer actos de proselitismo. Necesitamos hacer más vistosa la contienda. Con argumentos como éstos, el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, trataba de convencer a la precandidata Josefina Vázquez Mota y al coordinador de la precampaña de Santiago Creel, Humberto Aguilar, de llevar a cabo una “consulta indicativa” que permitiera a los panistas conocer el verdadero nivel de simpatías de sus presidenciables y propiciar que uno tomara una decisión que provocara una contienda de dos, más atractiva para la ciudadanía.
“La precampaña no levanta”, secundaba al funcionario el dirigente nacional panista Gustavo Madero. Y el precandidato Ernesto Cordero agregaba que las condiciones impuestas por la resolución del IFE del 27 de diciembre habían provocado que lo que era una ventaja para el PAN -tener un proceso democrático para elegir a su candidato- se convirtiera en una desventaja.
La reunión convocada por Madero se desarrollaba en el Restaurante Palominos, de Insurgentes Sur, la tarde del martes 3 de enero. En ella, Vázquez Mota y el enviado de Creel no variaron su postura de rechazo total a una consulta que, argumentaron, no resultaba oportuna (al plantearse su realización el 15 de enero, apenas 20 días antes de la votación del 5 de febrero), ni representativa (al pretenderse empatar con un proceso de preselección de candidatos a diputados plurinominales en el que sólo participarían miembros activos de 68 distritos electorales del país).
La idea, propuesta originalmente por el presidente Felipe Calderón en las reuniones que por separado sostuvo con los tres precandidatos (el martes 20 de diciembre), llegó pese a todo al seno del Comité Ejecutivo Nacional del PAN al día siguiente.
Todavía en el CEN la consulta fue defendida por dos dirigentes cercanos al Presidente: su ex secretario particular, Luis Felipe Bravo Mena, y su hermana, Luisa María Calderón. Siempre con el argumento de que el proceso interno necesitaba revitalizarse.
Ante el rechazo unánime que se veía venir, Madero decidió desechar la propuesta sin ponerla ni siquiera a votación.
En el PAN hay preocupación por el estado de sus precampañas.
Sus precandidatos recorren el país para dictar largas conferencias de prensa, reunirse con unos cuantos líderes locales y encabezar desangeladas reuniones que no alcanzan a ser mítines, con menos de mil personas y en locales cerrados: oficinas del partido, restaurantes, auditorios pequeños, bodegas y hasta domicilios
particulares.
En 27 días de precampaña, contados desde el 18 de diciembre hasta el 13 de enero, los aspirantes panistas han tenido entre los tres menos de 10 mítines con más de 2 mil personas: cuatro de Vázquez Mota (Mérida, Yucatán; Tierra Blanca, Veracruz; Villa Victoria, Estado de México, y Zococolco, Veracruz); tres de Cordero (Ejutla, Oaxaca; Ticul, Yucatán y Monterrey, Nuevo León), y sólo uno de Santiago Creel en Naucalpan, Estado de México.
Los panistas dividieron su fuerza en tres y eso les pega en la movilización de simpatizantes, pero también en su presencia mediática. Según los monitoreos del IFE disponibles hasta el momento sobre la cobertura de las precampañas en radio y televisión, Andrés Manuel López Obrador abarcó 29.4% de las notas en las dos primeras semanas; Enrique Peña Nieto, 25.3%; Cordero 16, Creel 15 y Vázquez Mota 13.5 por ciento.
Con tres contendientes, la Comisión Nacional de Elecciones del PAN se tardó más de un mes en procesar un acuerdo para celebrar en las próximas semanas dos debates que, según miembros de los tres equipos, pueden dar más visibilidad al proceso interno para competir con el posicionamiento que están logrando los dos precandidatos únicos.
Operadores de los tres aspirantes admiten que sus precampañas no levantan y que la contienda, a diferencia de lo ocurrido en 2005, no ha motivado aún a la militancia ni ha atraído al resto de la ciudadanía.
Entre las explicaciones que ofrecen destacan: las restricciones de la ley electoral y de las propias reglas del PAN, la reducción de los tiempos, la época navideña en que arrancaron, la imposibilidad de celebrar primarias en etapas –como la contienda entre Felipe Calderón, Santiago Creel y Alberto Cárdenas–, los límites de aportaciones y gasto –10 millones de pesos por precandidato–, y la falta de acuerdo entre los tres equipos para celebrar debates y hacer la consulta indicativa.
Estamos constreñidos: Gil
El coordinador general de la precampaña de Josefina Vázquez Mota, Roberto Gil Zuarth, encuentra en la reforma electoral del 2007 y las restricciones que ésta impuso a partidos y precandidatos, los motivos por los que el proceso interno del PAN no termina de cuajar.
Gil explica que las nuevas reglas de precampaña limitaron, además del tiempo, las condiciones para el desarrollo del proselitismo, al establecer límites a las aportaciones y a los gastos más estrictos.
Esto tarda en calentarse: Zavala
Ante la falta de una consulta indicativa que hubiera movilizado a la militancia y atraído a la ciudadanía, el equipo de Cordero empujó que se aprobaran dos debates, y hoy confía en que el primero de ellos, el próximo martes, “prenda” el proceso.
Juan Ignacio Zavala, coordinador de contenido y mensaje del ex secretario de Hacienda, asegura que ese debate colocará al PAN y a sus precandidatos en el centro de la atención mediática, e impulsará a quien resulte ganador.
Sabíamos que así iba a ser: Aguilar
Humberto Aguilar, coordinador de la precampaña de Santiago Creel considera que las reglas derivadas de la reforma del 2007 limitaron el proceso interno panista, pero más aún, la resolución del IFE que permite a precandidatos únicos hacer proselitismo abierto va en contra del espíritu de esa reforma, que era el de evitar derroches, hacer precampañas cortas y
equitativas.
Sin embargo, afirma que el PAN no se puede llamar a sorpresa y querer justificar con la resolución del IFE un cambio repentino en las reglas de la contienda
interna.
Josefina: dos horas de espera
Anochece en Uruapan; es viernes 6 de enero y la ciudad luce tranquila y silenciosa. A la entrada del pueblo, en el salón Centauro, una mujer llamada Hilda batalla para mantener calmados a sus dos hijos, que corren y juguetean en medio de 400 sillas, la mitad de las cuales están desocupadas.
Hilda esperó dos horas a que llegara Josefina Vázquez Mota, que justo empezó a hablar cuando sus niños estaban más desesperados. Para entonces, traen la panza llena de chicharrones de harina y refresco, que fueron ofrecidos por los organizadores para aligerar la espera.
En el templete, junto a Vázquez Mota, sonríen los operadores del panismo de Uruapan, entre ellos Antonio González, uno de los ex alcaldes presos durante el llamado “michoacanazo” del 2009.
La precandidata y su equipo viajaron en avión privado desde Morelia para asistir a esta reunión a la que presuntamente asisten sólo militantes de Acción Nacional con derecho a voto el próximo 5 de febrero.
Cuando se les pregunta por su afiliación, uno de cada tres admite que no tiene credencial de panista.
Aún así, la precandidata se empeña en convencerlos. Comienza hablándoles de sus inicios en Acción Nacional y de cómo sus responsabilidades en Sedesol y la SEP la llevaron muchas veces a Michoacán.
En un atropellado discurso, Vázquez Mota echa por delante su condición de mujer. Habla de inseguridad y violencia y, en contradicción con el discurso oficial y la propaganda panista, promete regresar al “México del pasado” en el que se podía mandar a los niños solos por un kilo de tortillas, caminar con calma por las calles o circular por las carreteras de Michoacán.
Hilda aplaude, pero confiesa que no entendió muy bien el mensaje de 40 minutos que acaba de escuchar. Sus hijos por fin se han calmado. Ahora parecen aturdidos y bostezan abrazándose a su madre.
El “mitin” de 200 personas acaba, como todos los de Josefina, con la reproducción del himno del PAN y los miembros del presídium cantándolo tomados de las manos. La precandidata regresa desde Uruapan a Toluca en el mismo jet privado que, según su equipo, fue prestado por un diputado.
Cordero: un frío desayuno
Un maestro de ceremonias grita a todo pulmón: “¿dónde está esa energía?”.
Ante el silencio de las huestes a las que trata de animar, insiste: “¿dónde está esa actitud ganadora?”.
Pero los mil panistas reunidos en el salón San Francisco del Restaurante Real de Catorce, en Tlalnepantla, Estado de México, no reaccionan.
Está a punto de hablar el precandidato Ernesto Cordero y el ambiente en el salón es frío, como el clima de esa mañana de jueves, 5 de enero.
Cordero empieza a hablar a las 10:00 horas. Frente a él, muy cerca del templete, los organizadores del evento colocaron 10 mesas con mujeres, para arroparlo con porras, aplausos y banderines que deben agitar cuando el precandidato diga algo que las emocione. Pocas veces lo hacen, en los casi 40 minutos que dura el mensaje.
En un pasillo, un grupo proveniente de Zumpango grita porras y hace sonar cuatro enormes tambores. Pero el estruendo no es dedicado a Cordero, sino al alcalde panista Alejandro Flores –que en pleno día hábil figura como principal organizador del evento– y al aspirante al Senado, Óscar Sánchez.
En su discurso, el precandidato divaga entre la defensa a ultranza del gobierno de Calderón, una presentación de su “trayectoria” como servidor público y los ataques al PRI. Cordero se jacta de haber tirado a Humberto Moreira de la dirigencia nacional del tricolor, gracias a que como secretario de Hacienda ordenó investigar la deuda de Coahuila. Y es entonces cuando cosecha algunos aplausos en las mesas de adelante.
En el fondo del salón la mayoría son mujeres acompañadas por niños. Muchas de ellas confiesan que ni credencial tienen para votar en la interna del PAN, pero están ahí porque fueron invitadas a desayunar por las lideresas de Loma Larga, en Villa Nicolás Romero.
Creel: ‘mitin’ de 70 personas
Son las 20:00 horas del viernes 6 de enero, en León, Guanajuato. Don José Barba está sentado desde hace dos horas en la primera fila del pequeño salón de usos múltiples del Comité Directivo Estatal del PAN. Espera a Santiago Creel junto con otros 70 simpatizantes. En una de las entidades más panistas del país –el partido gobierna desde 1991–, sobran más de 30 sillas en el local. Don José trata de que sus compañeros, ya desesperados por la tardanza, no se vayan, sin oír al precandidato.
Don José, militante activo, es fundador de un grupo llamado Círculo Azul, que pretende capacitar a los panistas leoneses en oratoria y debate.
Pero los demás asistentes no tienen la convicción de don José. Dicen que acudieron a la cita, a las 18:00 horas, no porque sus preferencias estén con el ex secretario de Gobernación, sino porque querían conocer sus propuestas. No saben todavía por quién votarán. Algunos, de plano, se van.
A las 20:30 la falta de ánimo entre los 50 simpatizantes que quedan es tal que el equipo de comunicación improvisa una partida de Rosca de Reyes en el vestíbulo del comité.
AMLO y EPN: actos masivos
Amparados por una resolución del IFE, Andrés Manuel López Obrador (PRD, PT y Movimiento Ciudadano), y Enrique Peña Nieto (PRI, PVEM y Panal) recorren el país haciendo proselitismo a sus anchas. La estrategia, aunque similar, presenta una diferencia: el tabasqueño ha privilegiado la cantidad de mítines, el mexiquense la cantidad en los mítines.
En 27 días, López Obrador realizó 50 mítines en 10 estados, con una asistencia promedio de 2 mil 500 personas. Peña Nieto ha visitado nueve entidades y realizado igual número de mítines en los que la asistencia va de las 5 mil a las 20 mil personas.
Los precandidatos únicos quedaron facultados por el IFE para realizar actos abiertos el 27 de diciembre, cuando los consejeros resolvieron una consulta hecha por López Obrador al Tribunal Electoral (que fue turnada al IFE), sobre lo que pueden y no pueden hacer los aspirantes únicos. En esa resolución se ratificó la negativa a la posibilidad de que los precandidatos únicos aparezcan en spots de radio y televisión.
Una precampaña a ras de tierra es la estrategia de López Obrador, quien gracias a su experiencia para recorrer el país y realizar mítines en espacios abiertos efectúa hasta cuatro mítines en los días de mayor actividad proselitista. Además de sus 50 mítines, López Obrador ha realizado tres presentaciones públicas en foros temáticos.
Luego de casi un mes de precampaña, Peña Nieto ha priorizado la estrategia de grandes concentraciones para captar la atención de los medios.
Aunque él y su equipo aseguran que su prHasta el viernes 13, el ex gobernador del Estado de México había visitado ocho estados del país.
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