Esta ceremonia tiene un significado muy especial para estos hombres y mujeres que en cada acción arriesgan sus vidas por la de los demás, ya que en ella se habrá de rendir un sencillo pero merecido homenaje póstumo a Sigifrido Palacios y Cipriano Rodríguez, ambos ex comandantes de esta corporación, que ya se adelantaron en el camino.
Rodolfo Balderas Hernández, jefe de esta corporación, señaló que cada vez que se escucha en la ciudad el ulular de las sirenas de bomberos es una señal de que hay un deber que cumplir, no sólo al tratar de sofocar un incendio, sino también para rescatar la vida de un ciudadano que ha quedado prensando en un vehículo tras haber sufrido un percance, toda vez que cuentan con una capacitación para este tipo de situaciones.
Destacó que siempre saben cuántos salen a cumplir con su deber, sin embargo la respuesta que nunca podrán conocer es cuántos de ellos regresarán de su misión, es por ello que siempre se solicita la bendición de las unidades y de los uniformes que portan, ya que esta acción representa para ellos la señal de que Dios siempre los acompañará a donde quiera que vayan.
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