Buenos Aires.- El gobierno argentino prepara una serie de homenajes al ex presidente Néstor Kirchner para conmemorar el primer aniversario de su sorpresiva muerte, la cual modificó por completo el escenario político del país sudamericano.

Kirchner, quien murió el 27 de octubre del año justo cuando era el principal precandidato presidencial del oficialismo, será objeto de reconocimientos masivos y públicos que coronarán el mito que el oficialismo viene construyendo desde que murió.

El jueves de la semana próxima, el diputado Edgardo Depetri encabezará la inauguración de un monumento al ex mandatario en la localidad de Río Turbio, Córdoba, a 700 kilómetros de Buenos Aires.

La ceremonia central de ese día se realizará tres mil kilómetros más lejos, en Santa Cruz, la patagónica provincia natal de Kirchner y hasta donde viajará su viuda, la presidenta Cristina Fernández, para erigir otro monumento.

De hecho, han comenzado a correr versiones, todavía no confirmadas, de que la mandataria será acompañada por sus colegas de Ecuador, Rafael Correa; Bolivia, Evo Morales, y el ex presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva.

Más allá de las personalidades políticas, diferentes grupos están organizando una marcha masiva silenciosa y con antorchas en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, frente a la presidencial Casa Rosada, para recordar a Kirchner.

Así avanzará la mitificación del ex presidente que ha sido encabezada por su viuda, quien en sus discursos ni siquiera lo menciona por su nombre, sino que sólo se refiere a “Él”, como si fuera una especie de figura divina.

En un plano más concreto, el nombre y apellido del ex mandatario adorna ya escuelas, aeropuertos, puentes, costaneras, terminales de autobuses, carreteras, calles, parques, plazas y escuelas en todas las provincias argentinas.

Pocos se acuerdan de los defectos que se le achacaban al ex mandatario que gobernó desde 2003 hasta 2007 y que dejó a su esposa como principal heredera de su poder político.

La leyenda de Kirchner como “el presidente bueno” comenzó a construirse en el momento en el que un paro cardiorrespiratorio puso fin a su vida justo cuando estaba en plena pre campaña para volver a la Presidencia este año.

La incredulidad sobre su muerte se convirtió en sorpresa cuando miles de ciudadanos se acercaron de manera espontánea a la Plaza de Mayo para lamentar la pérdida de quien es considerado el mejor presidente argentino desde la recuperación de la democracia.

Lejos quedaron los escándalos por corrupción que acosaron su gobierno y las críticas que desató su estilo sectario para gobernar, además de que su muerte impulsó la popularidad de su viuda, quien espera ganar la reelección el próximo domingo con votación récord.
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