El joven pintor de 28 años, originario de Saltillo, se describe como una persona “que sabe hacia dónde va”, pero no siempre lo tuvo presente; tuvo que vivir una vorágine de desaliento que lo llevó a la autodestrucción y a no tener motivos para vivir.
“Yo ya no tenía ganas de vivir y decidí destruir mi cuerpo, decidí destruir a la gente a mi alrededor de una manera inconsciente, yo no los amaba y con mis malos hábitos los hería y llegue a decir no sirvo, tenía un empleo, bienes materiales pero estaba en un pozo de mediocridad”, expresó con cierto dejo de lamento.
Inmediatamente cambió su expresión y sus ojos se iluminaron; el movimiento de sus manos parecía dibujar la intangible presencia de un ser supremo en quien Osvaldo tiene puesta su fe y devoción.
“Cuando reconozco que hay un creador y cuando siento su presencia me di cuenta que sé pintar, me dije no seas conformista y le pregunté, ¿qué quieres que haga?”.
La respuesta no tardó en llegar, el amor que el pintor siente por su esposa y sus dos hijos y el encuentro que tuvo con Dios, a quien se refiere como el que “entrega los talentos”, hizo que la inspiración fluyera y de manera casi autodidacta se convirtió en artista plástico.
En el 2006 Osvaldo tuvo este encuentro de fe, descubrió su espíritu y la falta de recursos para adquirir lienzos y pinturas lo llevó hacia otra de sus pasiones, convivir con la naturaleza; caminó por veredas cercanas a la presa Amistad y en una loma encontró piedras laja.
“Nadie me enseñó a plasmar una pintura en bastidores, más bien dibujaba desde que tuve el primer contacto con un crayón cuando era niño. Cuando decidió pintar pensó “que no tenía dinero para comprar material, es decir, pensaba tengo una esposa, unos hijos a los cuales amo y no puedo jugar al pintor y no darles lo que necesitan para poder adquirir mi material”.
Entonces, “Dios me dijo, con lo que tú tienes con eso haz tu arte”. Esta revelación lo llevó a buscar material entre la naturaleza y este momento quizá provocó en él la metamorfosis que este 17 de julio expondrá al público.
“Me fui a la presa y en una loma había muchas piedras laja, qué diferencia hay entre un lienzo y una piedra laja, es cuestión del gusto de las personas”. Sus ojos se humedecieron y se extendió una atmósfera de emociones encontradas; Osvaldo platicó que una casualidad hizo que su padre y él se encontraran camino a la presa y el señor lo ayudó a buscar las piedras.
“Teníamos mucho sin convivir y en ese momento nos complementamos mucho buscando piedras”. Ese año el pintor hizo sus primeras obras formales y la primera de ellas la obsequió a su padre, “es una obra invaluable”, por el significado espiritual que tiene, “esa nunca estará a la venta”, expresó.
“Soy creyente cien por ciento”, manifestó con tal convicción que hace claro que en cada palabra, cada trazo, cada pintura o escultura que realiza, imprime la subjetividad de la creación.
“Tu voz, mi voz, los pensamientos que estamos por descubrir son abstractos, no somos cuerpos, somos espíritu dentro de un cascaron (…) y antes de hacer una pintura hay algo intangible, una pintura nació en la mente y antes de nacer en la mente nació en un sueño, para mí esto es más espiritual que material”.
Este viernes Osvaldo presentará “metamorfosis”, su séptima exposición en el lobby de “Paninis, The Italian House”, en punto de las 20:00 horas, en ella mostrará 20 pinturas en acrílico principalmente, y una de ellas será plasmada en vivo, lo que hará constar el espíritu y la sensibilidad del pintor.
“Aún estoy trabajando en las obras, me encanta trabajar bajo presión, hay algunas que no sé siquiera lo que voy a hacer, pero así lo decidí, hay algunas que el lienzo está en blanco y permito que fluya ese espíritu y son cosas grandiosas las que salen”. Sus ventanas al alma muestran la libertad de crear y el poder de su interior para plasmar su esencia en cada obra.
“La exposición va a constar de tres tipos de obras, algunas que han sido expuestas en otros recintos, que ya han sido reconocidas, que tienen vida; pinturas nuevas y la obra en vivo que es el éxtasis de la exposición”.
Para esta seducción con el arte, el pintor convocó a “tres tipos de personas: a la gente que tiene talento y no sabe desarrollarlo, a la que le gusta el arte y a quienes nunca han tenido contacto (con el arte) porque creen que es de otro planeta”.
Osvaldo se refirió a su técnica y esbozando una leve sonrisa dijo: “no estoy listo para llamarla pero ya tenemos un estilo propio, exacromado”. El pintor juega con la inversión de colores, la apariencia y la refracción del concepto.
Sobre la obra que presentará, agregó: “se podría catalogar como acrílico, sin embargo si le hacemos un examen químico encontraríamos sustancias de todos lados: óleo, aerosoles, carbón y me gusta también sacar a relucir un material que usamos en México, la cal”.
El artista es un enamorado de su país y se puede jactar que es el único nacional que fue invitado para participar en el “Art World Project”, convocado por una asociación artística internacional con sede en Austria, que realizará un mosaico para representar la cultura global, en el que formaron parte pintores de todo el mundo.
Con humildad habló del “mayor logro” de su carrera. “Tuve la gracia de formar parte de un acervo de artistas del mundo, el contribuir con una obra para representar la cultura global, con un pedacito de mi bello estado”.
La obra con la que el pintor participó es un retrato surrealista de una nopalera del Valle de Cuatrociénegas. “Para mí Coahuila es un estado bellísimo y Cuatrociénegas es un espacio que particularmente me gusta; ponerme en la arena, alzar mis brazos y dar gracias a Dios”.
Tres años es una carrera muy corta, en la que ha triunfado de manera personal, ha sido apoyado y también detractado por compañeros pintores. “Estoy consciente de que estoy en el inicio de la carrera, estoy abierto a las críticas pero para sobrevivir en este ambiente he aprendido a dejarlas a un lado”.
La seguridad de saber hacia dónde va es su principal fortaleza para plasmar lo que fluye inconteniblemente de su espíritu y un talento nato que reconoció hace poco tiempo, pero que tiene un futuro amplio para desarrollarlo.
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