El filme de 102 minutos de duración forma parte de la sección Sonidero, de la sexta edición de Ambulante, Gira de Documentales que se realiza en la Ciudad de México y concluye el próximo 25 de febrero, para luego proseguir por once estados de la República Mexicana.
La historia se centra en el retorno del grupo Blur en 2009, después de una década de pausa. Los integrantes se reencuentran con la música y refrendan su amistad que originalmente llevó a la creación del grupo en los años 90.
Lovelace y Southern expresaron sus razones para hacer el documental, que reúne testimonios de los protagonistas y diversas actuaciones, entre ellas, en el festival de Glastonbury, la más apoteósica a lo largo de su existencia.
Indicaron que su propósito fue meramente cinematográfico y no por ganar dinero o fama, además cuando se enteraron de que Blur pretendía reunirse de nuevo se pusieron en contacto con el “manager” y solicitar su autorización.
Añadieron que tuvieron una reunión para exponer sus razones de llevar este reencuentro de la banda; al estar frente a ellos y conocer su propuesta recibieron luz verde.
Will comentó que hacían un documental de este tipo y que fue un trabajo enriquecedor, muy grato en el que encontraron un cúmulo de anécdotas y momentos divertidos con los integrantes de Blur.
Los cineastas señalaron que en una primera instancia todos tomaron su distancia; ellos en los suyo y la banda a la preparación de su reencuentro que los tenía bastante nerviosos, pero conforme avanzó la filmación se hizo más fácil el trabajo.
“La verdad es que tuvimos más de lo que esperábamos, y hubo que dejar mucho material fuera; al final logramos más de lo planeado y también fue difícil considerar lo que debíamos quitar”, comentó Dylan.
Will compartió que al principio del rodaje uno de ellos estaba renuente a hacerlo, pero durante las juntas todo afloró de una nueva dinámica, pues todos estuvieron hablando de aquellos años maravillosos al inicio de la agrupación.
Dylan y Will comentaron que tras ese acontecimiento el reencuentro de Damon y Graham, quienes habían quebrantado su amistad 10 años antes, ahora la habían consolidado y olvidado el momento amargo en que debieron separarse luego de 30 años de amistad.
“Al principio ambos se sentían tensos, pero el sentimiento de hermandad pudo más; no querían que fuera como esos reencuentros en bandas como Pynk Floyd en que se reúnen, pero algunos no se hablan”, indicaron.
Los cineastas señalaron que uno de los objetivo de su proyecto inicial en “Blur: No distance left to run” era documentar las diversas versiones de los integrantes del grupo, así como sus momentos memorables y desavenciencias”.
Finalmente, Lovelace y Southern comentaron que los integrantes de Blur, se reunieron para grabar un nuevo disco y realizaron una canción para un evento de caridad.
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