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Saltillo, Coah.- Durante 2011 en Coahuila murieron diariamente 5 personas a causa de diferentes tipos de cáncer. Lo mismo fueron adultos que niños, hombres que mujeres, pero en muchos de esos casos la enfermedad pudo controlarse y, lo que es más importante, evitar que los pacientes murieran.
El estado no es el lugar con mayor número de casos ni de defunciones. De hecho el cáncer es considerado la tercera causa de muerte entre los coahuilenses, después de la diabetes y la hipertensión o males cardiacos, pero la enfermedad es tan agresiva que se busca por todos los medios que la población acuda a realizarse exámenes de detección oportuna, con la cual se pueden salvar vidas.
La respuesta no ha sido del todo positiva y a los hospitales llegan casos de tumores malignos tan avanzados, que no hay un mínimo de posibilidades de revertir la enfermedad.
Especialistas en el tema así lo consideran y por ello buscan que las políticas en materia de salud pública se modifiquen: hay que ir hasta donde está la gente con las brigadas y unidades móviles a que mujeres y hombres se hagan la detección de todo tipo de cáncer, pero que esto vaya de la mano con campañas de prevención y concientización sobre los factores de riesgo.
De acuerdo con la secretaria de Salud, Bertha Castellanos Muñoz, en Coahuila las muertes más frecuentes ocurren por cáncer de pulmón y su factor de riesgo es el tabaquismo; le sigue el de mama, con factor genético y hormonal; cérvicouterino, cuyo factor es el Virus del Papiloma Humano y para el cual, en Coahuila se considera como parte del esquema de vacunación entre niñas de 9 años, a quienes desde hace dos años se les aplica.
Para la detección oportuna, Coahuila cuenta por medio de la Secretaría de Salud con mastógrafos en cada una de las 8 jurisdicciones sanitarias, lo mismo se aplican en el ISSSTE y el IMSS; sin embargo, cuando el cáncer se encuentra avanzado, las instituciones deben enviar a otras partes de los pacientes.
Ahora con el hecho de que el Seguro Popular cubre algunas atenciones, en el Hospital Universitario de Saltillo y el Hospital General se pueden recibir atenciones de quimioterapias y radioterapias, que de no tener acceso a estos programas la población tendría que desembolsar hasta 500 mil pesos para considerar una mejor calidad de vida.
“El simple hecho de ser mujer ya es factor de riesgo para padecer cáncer”, dijo el oncólogo David Adame, quien fue el impulsor de la moderna área con la que dispone el Hospital Universitario.
“El inicio temprano de la vida sexual activa, la promiscuidad sexual, la multiparidad, el bajo nivel cultural, son factores de alto riesgo para el cáncer cervicouterino. Si analizamos estos factores nos damos cuenta de que todos son evitables y, por lo tanto, si hiciéramos lo posible que la población los evitara, las muertes por cáncer ya no existiría; es más ya no habría, pero desafortunadamente ocupa una de las primeras causas de muerte”, manifestó.
Para él la prevención está en la cultura de la población y para ello hay que impulsarla entre la población adolescente, porque en la fase preclínica o etapa cero (cuando el cáncer está in situ) las probabilidades de curación son de 100 por ciento.
Mientras que en la fase patogénica se debe detectar por medio de la biopsia y si esto se logra en las etapas tempranas, el tratamiento radical tendrá aceptables porcentajes de probabilidad.
“La mayor cantidad nos llegan avanzadas y sus porcentajes de salvación son nulos”, dijo.
En el caso del cáncer de mama, sus factores de riesgo no son del todo inevitables, ya que la mayor parte es la carga genética de familiares en línea directa. Otro factor es la variación de los estrógenos producidos por los ovarios, junto con la obesidad o el tabaquismo; estos dos sí pueden ser prevenibles.
“Mientras menos factores de riesgo dejemos en la paciente, las probabilidades disminuyen”, sostuvo e insistió en la necesidad de fomentar conciencia y autoconocimiento del cuerpo de la mujer.
En el caso del cáncer de próstata, dijo que este evoluciona de forma silenciosa durante muchos años y están escondidos sin dar síntomas ni signos clínicos. Sus factores de riesgo son: herencia, malos hábitos dietéticos como el consumo de alimentos ricos en grasas. Los factores protectores son las vitaminas “A” y “C”, además del selenio, sustancias que abundan en el tomate, frutas y verduras rojas.
Explicó que la detección y diagnóstico antes de que aparezcan los síntomas son muy sencillos: “Contamos con un marcador tumoral con alta especificidad, como antígeno prostático y examen digital a través de la pared del recto.
“Este examen se recomienda hacerlo al menos una vez al año entre los pacientes de más de 50 años, y quienes tengan antecedentes familiares, deben hacerlo después de los 40. Una vez que se detecta, hay procedimientos de imagen, como es el ultrasonido, se hace biopsia y se determina el tratamiento”.
Para ello se puede llevar a cabo la cirugía o bien la radioterapia local, que tiene altos porcentajes de salvar cuando se detecta en edades tempranas.
En cuanto al cáncer de pulmón, dijo, el tabaquismo es el principal factor de riesgo y esto se puede evitar y salvar muchas de las vidas. Pueden existir nódulos tumorales benignos, pero a tiempo pueden ubicarse los malignos. Aquí, la mayor parte de los pacientes llega en etapas muchas veces terminales.
PREVENCIÓN: POCAS ALTERNATIVAS
Para el oncólogo Eliseo Berdeal, la prevención, al menos en el cáncer de mama, no ha obtenido su propósito y no se logra la detección a tiempo.
“Una de cada siete mujeres tiene el riesgo de desarrollar el cáncer de mama y al año habrá un millón 400 casos, de los cuales un tercio se está muriendo, o sea que perdemos 400 mil mujeres al año en todo el mundo y dentro de las enfermedades crónico degenerativas es la tercera causa de muerte. Casi 45% de las muertes es en países semidesarrollados y en México cada año detectamos 12 mil casos nuevos y el problema es de dos terceras partes en etapas avanzadas. Aquí vemos que la prevención no existe, y si existe pues no funciona y si funciona es para un grupo selecto”, dijo.
La incidencia de este padecimiento es en mujeres con 50 años, en edad productiva y que representa hasta una pérdida de valores porque la familia se queda sin la figura materna.
La proyección a 2020 era que en México a partir de 1990 había 6 mil casos y ésta se triplicaría, además que uno de cada 10 se atendería en estadios precoces, pero el impedimento será, o es, que no hay forma de detección temprana porque 40% de las pacientes tendría acceso a un sistema de atención médica pública; el resto tendría dificultades para hacerse una mastografía que puede llegar a costar más de mil pesos, al igual que una ecografía de mama, a diferencia de alrededor de 300 pesos que costaría un papanicolaou.
“Hemos fallado como médicos y como sociedad, al igual que el pacientes para que vaya a la detección y con ello mejorar la sobrevida en las mujeres, pero para hacerles la mamografía las personas deben perder un día de trabajo para acudir al médico y por eso no van a venir. Entonces la única forma de ayudarlas es utilizar unidades móviles”, manifestó.
A ello agregó que si la primera experiencia del examen es dolorosa, 60% de las mujeres no regresará a la siguiente revisión.
INFRAESTRUCTURA Y EQUIPAMIENTO
En 2000, el estado de Coahuila se ubicó en los primeros lugares con mayor cantidad de casos de cáncer de mama y fallecimientos por este mal; desde entonces se procedió a adquirir mastógrafos, con los cuales se logró hacer detecciones tempranas, y ahora se ubica en el lugar 10 con menos muertes de este mal.
En el caso del cáncer cérvicouterino también se han incrementado las medidas para la práctica de papanicolaou y la aplicación de la vacuna contra el papiloma humano, que está considerada en la cartilla de vacunación.
Se cuenta con salas de quimioterapia en los Hospitales Generales de Monclova, el Centro Estatal del Adulto Mayor en Saltillo y en el área de consulta externa del Hospital General de Torreón, mientras que se contempla próximamente una sala de en el nuevo hospital de Piedras Negras.
Las cirugías oncológicas se llevan a cabo en los Hospitales Generales de Saltillo, Torreón, Monclova y Piedras Negras, mientras que la actual administración estatal contempla un Centro Estatal de Oncología.
En el IMSS se dispone también de áreas y equipo para las mastografías y la realización de papanicolaou, sin embargo el análisis de las pruebas pueden tardar incluso meses. Cuando es detectado el padecimiento, debe ser trasladado el paciente a Monterrey porque en Coahuila no hay instalaciones para la quimio y radioterapia. Lo mismo ocurre en el ISSSTE.
HOSPITAL UNIVERSITARIO
El oncólogo Omar Castañeda explicó que el nosocomio ha sido certificado por el Consejo de Salubridad General y la Secretaría de Salud para el tratamiento del cáncer de matriz y de mama, y desde hace muchos años es reconocido como Centro Estatal de Cancerología.
“Somos punta de lanza en atención al cáncer. El Hospital ofrece el servicio de radioncología, cirugía oncológica, gineconcología, oncología médica y hematología. La radioterapia se ofrece con la bomba de cobalto y lo único que nos falta es un acelerador lineal. Nuestro equipo es moderno y bueno, que da un buen tratamiento óptimo”, dijo el responsable de esta área.
Las demás áreas, dijo, también son ofrecidas con la tecnología de punta que se tiene en el nosocomio y por ello les ha permitido que el Seguro Popular los considere la institución adecuada para atender a los pacientes que no cuenten con un servicio médico público.
LOS TESTIMONIOS
Sorpresiva fue la noticia de su padecimiento, pero sin duda fue a tiempo y hoy sigue en tratamiento para darle la batalla al cáncer, como él mismo lo ha dado a conocer, y su historia, que no quiere que se repita entre los coahuilenses, la da a conocer en cuanto y cuando puede.
Es el propio gobernador Rubén Moreira Valdez, quien recientemente habló de su enfermedad: cáncer de próstata que le diagnosticaron el año pasado.
Ante los vecinos de la colonia Gaspar Valdez, donde hace una semana se inició una brigada del DIF estatal, el Mandatario dijo que “en una checadita” que se practicó, le confirmaron el padecimiento.
“¡Hombre! Se me vino el mundo encima ¿qué me va pasar? ¿me voy a morir?”, les platicó.
Agregó que lo primero que se le vino a la mente fueron sus hijos:
“Empiezas a pensar en los niños, en las cosas que pudo haber hecho uno y no hizo, pero me salvé, primero por los excelentes médicos que están en el Hospital Universitario, para mí los mejores del mundo y que son médicos coahuilenses, pero la otra para que la haya librado, es porque fui a tiempo a atenderme”, les dijo.
El Gobernador habló de tres batallas que se deben de ganar al cáncer: la primera hablar del tema “porque la gente que no habla de él no se advierte, no se pone abusada”, manifestó; la segunda hacer algo en contra del problema para prevenirlo.
“Cuando se ponen una cachucha o sombrero están haciendo algo contra el cáncer de piel, cuando van al mastógrafo están ganando la batalla de saber si lo tienen o no. Luego es atendernos, si no tienen Seguro Social o ISSSTE, en el Seguro Popular el presidente Felipe Calderón acaba de incluir el cáncer de próstata para que se trate gratuitamente. Entonces no nos atontejemos, que es por el bien de todos”, les dijo.
El tratamiento lo sigue al pie de la letra y por ello les ha pedido a los funcionarios intensificar las campañas de prevención, pero también le pidió a la población asumir su responsabilidad y acudir a revisarse periódicamente.
DOS HISTORIAS….
María del Carmen y Rosario tienen algo en común: ambas han padecido de cáncer de mama. Sin embargo, la primera acudió al médico semanas después de que se tocó una bolita en su seno, el tiempo fue valioso, pero cuando al fin la revisaron ya tenía como 17 nódulos, casi todos benignos, pero otros fatales.
Rosario, por su parte, tardó más de un año en hacerle caso a los problemas que presentaba en su cuerpo; de hecho reconoce que no fue hasta que empezó a percibir un mal olor que acudió al médico. Hoy debe estar en una silla de ruedas, a la espera de una prótesis especial para su cadera, debido a que ahora presenta metástasis en los huesos.
LAS CONSECUENCIAS DE TARDARSE
Rosario de los Ángeles García Gómez llegó hace unos días con su esposo directamente de Piedras Negras; pertenece a una asociación que se dedica a atender personas enfermas de cáncer, el GAC. Sólo venía a las 10 sesiones de radioterapia, pero en un estudio de la cadera resultó que trae fractura y por ello se suspendió el tratamiento.
“Creo que me van a operar, no sé cuándo, pero estoy próxima a que me digan. El cáncer me detectaron en abril de 2009 y desde entonces me dieron ocho quimioterapias, posteriormente me extirparon el seno y se continuó con 25 radiaciones”, dice.
Afirma que el año pasado estaba bien, pero en el mes de octubre comenzó a sentirse mal de su pierna.
“Dicen que el cáncer se pasó a los huesos y ahora tengo que andar en silla de ruedas y no me dejan usar bastón, para no lastimarme”, agrega mientras que su mirada evoca a sus hijas y así lo comenta al recordar a quienes tuvo que dejar en casa de una conocida en Piedras Negras. Sus hijas tienen 18, 14 y 10 años.
“Sabrá Dios cómo iré a quedar, no sé si voy a volver a caminar, si me voy a quedar en la silla de ruedas. Yo no quiero quedarme aquí”, manifiesta.
De repente se siente temerosa de lo que vaya a surgir, después de que lograron solucionar la adquisición de la prótesis especial que no cubre el Seguro Popular, pero con el apoyo de la Secretaría de Salud, la Beneficencia Pública y el Grupo Reto lograron conseguir los casi 100 mil pesos que cuesta y que se requiere para atenuar sus dolores.
“Por miedo cuando empecé con esto, fue una bolita y lo dejé pasar un año y después me abrió el seno y una llaga a la mitad del pecho me empezó a oler mal. Me puse mal y primero me dieron la quimio para que me cerrara, hasta que me quitaron el seno. Por eso es mejor que se chequen y que no lo dejen pasar, que no tengan miedo. Él (su esposo Antonio) dice que si yo me hubiera atendido a tiempo, no me hubieran quitado todo el pecho”, dice y pide que todo salga bien para poder estar con su familia.
LA RECOMPENSA DE ACUDIR A TIEMPO
El caso de Carmen tuvo ya un final. A ella le diagnosticaron la enfermedad en 2005.
“Tenía nomás una bolita de chícharo y una vez me dio una punzada y mi hija me pidió ir con el médico. Llegamos al Hospital de la Mujer y no salió nada, pero al hacerme la biopsia pasó que creció al tamaño de un huevo”, recuerda.
Tenía ya 17 tumores y de ésos, sólo dos eran malignos, pero fueron suficientes para que se determinara la extirpación del seno. Cinco años estuvo en tratamiento médico, pero hace dos años fue dada de alta.
“Yo estoy bien, ya estoy grande, pero creo que a mi familia les hago falta. Ahora le ayudo a quienes van empezando en esta enfermedad. Hay que superar esto porque es una enfermedad cara, pero gracias a Dios hay ahora muchas alternativas para conseguir ayuda y aparte es muy difícil de salir adelante sola”, afirma.
Dice que desde los primeros síntomas tardó algunos meses, pero los médicos decían que ya tenía el cáncer un tiempo en manifestarse.
“Yo pienso que fui a tiempo y sé que esto es curable si así lo hacemos. Eso es lo que nos dicen los médicos y sólo así podemos curarnos y evitar morir. Esto no te avisa porque cuando llega ¡te llega!”, dice.
Doña Carmen Lara se va, cuando puede, a entregar volantes en las iglesias para prevenir a las mujeres, pero con pena y a veces molestia, dice que muchas se los han aventado y le dicen que “para qué, si el cáncer jamás les va a dar”, y por eso sostuvo que antes de negarse, hay que asumir que no hay forma de evitarlo.
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