Esto luego de que a partir del lunes primero de junio, todo ciudadano norteamericano que cruce de México hacia los Estados Unidos, tendrá que presentar un documento que ampare su nacionalidad, para hacer un banco de datos y conocer quiénes cruzan con mayor frecuencia.
Esta propuesta, dijo, ya fue presentada al gobernador Rick Perry, para que los datos que sean inscritos en el pasaporte, documento que tendrá un costo aproximado de 100 dólares, se adjunten a las licencias de manejar.
“Aquí lo que vemos es que hay familias enteras que se verán afectadas, pues todos los integrantes deben tener un pasaporte y en una integrada por cinco, son 500 dólares que en medio de la crisis no se tiene. La propuesta está enfocada en protección de los que menos tienen”, manifestó.
Esta medida, según lo que han dicho las autoridades del Departamento de Estado, es en respuesta a la demanda de ayuda que ha pedido el gobierno mexicano para conocer a quienes cruzan la frontera y de alguna forma detectar a quienes se dedican a la compra de armas.
Aseguró que será un proceso difícil para ambas ciudades, en que efectivamente la economía se vea lesionada, pero es en bien de las dos, pues así se puede luchar de alguna forma contra la delincuencia organizada.
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