El registro recopilaría “datos de extremistas de derecha posiblemente violentos y de atentados con motivación política de extrema derecha”, dijo al diario Süddeutsche Zeitung.
Su estructura sería como la base de datos que ya existe sobre posibles terroristas islámicos, que alimentan los servicios secretos y la policía, tanto federal como local.
La propuesta es interpretada por los medios como una reacción frente a las acusaciones de negligencia levantadas contra los servicios secretos alemanes en los últimos días tras el descubrimiento de esa célula el pasado viernes.
La Procuraduría Federal alemana informó en esa fecha que un grupo terrorista de extrema derecha podría ser responsable de dos casos criminales irresueltos.
El hallazgo de los cuerpos de dos presuntos criminales en una camioneta en la localidad de Eisenach que se suicidaron debido a que habían quedado al descubierto, abrió la pista hacia la resolución de un rompecabezas.
En distintos refugios de Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos se encontraron las armas que se utilizaron en el asesinato de una agente de policía en 2007 y de ocho ciudadanos de origen extranjero, en su mayoría turcos o de ese origen, entre 2000 y 2006.
Casi enseguida una tercera cómplice del grupo, Beate Zschäpe, se entregó a la policía, y el pasado domingo fue arrestado otro sospechoso, quienes serían parte del grupo terrorista “Nationalistischer Untergrund” (NSU, Resistencia Nacionalista).
El descubrimiento de los responsables del primer homicidio a 11 años de los hechos indignó a la comunidad turca y a la opinión pública alemana.
La situación se agravó al revelarse que el Verfassungschütz, servicio de “protección a la constitución” o policía política, conocía a los criminales desde 1997.
El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung añadió a su vez que un agente de ese servicio estaba muy cerca del grupo terrorista, e inclusive estuvo presente en por lo menos un atentado.
El agente, originario de la ciudad de Hessen, era conocido entre sus amigos con el nombre de “Klein Adolf”, pequeño Adolf, y en su casa coleccionaba material de la época nazi.
Estos detalles causaron una serie de acusaciones contra los servicios secretos y la policía, considerados “ciegos desde el ojo derecho”, pero Friedrich rechazó las acusaciones y dijo que las autoridades mantienen “muy bajo control” a la extrema derecha.
A su vez exigió a las autoridades del estado federado de Turingia, sede de la célula terrorista, aclaren por que el NSU pudo actuar durante 13 años sin ser descubierto.
La creación de una base de datos de criminales de extrema derecha fue criticada por el Comisario Federal por la Privacidad de Datos, Peter Schaar, por los riesgos de nuevas estructuras de vigilancia.
Aseguró que la reglamentación existente permite el intercambio de informaciones entre servicios secretos y policía, objetivo que busca la propuesta gubernamental.
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