La emoción de una serie final regresó al Parque Madero en 1988, cuando la escuadra verde renovó cartel y con destacados peloteros de futuro en Grandes Ligas, como Vinicio Castilla y Armando Reynoso, Saltillo dividió a los Dos Laredos por 4-2 en la serie primera de playoff mientras que en la segunda derrotaron a Monterrey 4-1. Sin embargo, al dar el último estirón en la serie contra Diablos Rojos del México, a cargo de Benjamín Cananea Reyes, los pingos les hicieron la diablura y los quemaron 4 juegos ganados contra 1 del Sarape.
La segunda y tercera oportunidad para obtener el máximo galardón de la LMB, se suscitaron consecutivamente en 2004 y 2005, bajo la batuta del mánager Dereck Bryant. Saraperos entró como segundo en el primer playoff del 2004, derrotó a los Guerreros de Oaxaca 4-0 y después a Monterrey 4-2 en el segundo playoff; luego, en la serie final contra Campeche, bajo el mando de Francisco Paquín Estrada, el Sarape se deshilachó al perder 4 juegos contra 1.
En el año 2005, Saltillo superó a Aguascalientes 4-2 en la primera eliminatoria y en el segundo playoff, se impuso por 4-2 en la serie contra su coco, Sultanes de Monterrey. Más tarde, en la final, vería esparcidas sus esperanzas por el terreno al ser devorados por los Tigres de la Angelópolis 4-2, dirigidos por Enrique Ché Reyes.
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