De acuerdo con el economista para México de BofAML, Edgar Camargo, el país se mantiene vulnerable a una desaceleración cíclica en caso de que la recuperación de Estados Unidos sufra algún tropiezo, debido a la continua alza del petróleo.
No obstante, expone, “mientras los altos precios del petróleo no tengan un impacto negativo adicional sobre los prospectos de crecimiento en Estados Unidos, estaremos cómodos con nuestra proyección de crecimiento del PIB de 4.0 por ciento para México” este año.
En congruencia con el actual dinamismo del sector manufacturero estadounidense, la producción industrial mexicana mostró un buen “moméntum” al comienzo de 2011, al crecer 6.6 por ciento en enero.
Este resultado fue generado por el buen desempeño del sector manufacturero -apoyado por las aún firmes ventas automotrices al extranjero-, y también por la renovada fortaleza de la actividad de la construcción.
Además, ante la creciente confianza del consumidor, la demanda doméstica por fin comenzó a dar buenas señales, con lo que las ventas minoristas de enero (que crecieron 3.0 por ciento anual) se sumaron a la evidencia de que una recuperación del consumo está en camino, aunque será gradual.
Asimismo, la tasa de desempleo de febrero retrocedió a 5.38 por ciento, de 5.43 por ciento en enero, lo que refleja la gradual mejoría de las cifras de creación de empleos formales reportadas por el Seguro Social (4.9 por ciento anualizado), expuso en un análisis.
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