En conferencia de prensa, planteó que los prejuicios que prevalecen en la sociedad mexicana respecto a los matrimonios del mismo sexo podrían generar discriminación hacia los menores que en un momento dado podrían ser adoptados por esos núcleos.
González Placencia expuso que esa condición motiva obligaciones específicas para el Estado y corresponsabilidad para las familias, pues nadie debe sentirse avergonzado de ella o en condición de desventaja.
De lo que se trata, dijo, es de generar condiciones para que los lazos se fortalezcan en el sentido de crear una ciudadanía responsable.
Al dar a conocer el posicionamiento sobre el Día Internacional de la Familia que hicieron la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y organizaciones que conforman el Observatorio de Familias y Políticas Públicas, el ombudsman llamó a actuar de manera inmediata para "desprejuiciar" ese tipo de familias.
Señaló que desde los años setentas se ha dado una reconfiguración familiar para dar paso a nuevas formas de integración que ponen en entredicho el discurso de que las familias conformadas por el papá, la mamá y los hijos son una parte sacra muy importante de preservar.
Indicó que en la medida en que se producen nuevos modelos familiares también existen nuevas obligaciones para el Estado que, insistió, ya no puede pensar en la preservación de un modelo familiar único.
El Estado, explicó, debe cumplir con su obligación de dos maneras: la primera ofrecer las condiciones para que esos nuevos arreglos familiares tengan posibilidades efectivas de desarrollo y también respetar el principio de autonomía.
“Se debe reconocer que hay nuevas organizaciones sociales que tienen exactamente el mismo valor independientemente de quienes las conforman y frente a esas organizaciones el Estado tiene la misma obligación que con las familias convencionales”, subrayó.
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