En los estados de Sonora, Zacatecas, Guerrero y Guanajuato, las demandas para que se mejoren las condiciones de los mineros están presentes en voz de los líderes de obreros, quienes coinciden en que ni las autoridades ni las empresas atienden verdaderamente la situación de riesgo.
Alfredo Meza Murillo, secretario general de la sección 118 de Santa Rosalía, en Baja California Sur, dice que la delegación de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) tiene más de un año sin hacer alguna visita para inspeccionar las condiciones laborales. “Debe poner mayor atención”.
Roberto Hernández Mojica, secretario general de la sección 17, señala que las minas de Taxco, Guerrero, representan un peligro para los obreros, quienes están expuestos a derrumbes o gases tóxicos. “El señor Larrea (Germán Larrea, de la empresa minera Grupo México) hasta mascarillas se negaba a proporcionar”, denuncia.
En Coahuila, la organización Familia Pasta de Conchos ha denunciado desde febrero de 2006 —cuando ocurrió la tragedia en ese estado en la que murieron 65 mineros en una explosión— las condiciones de riesgo en las que laboran los obreros de esa región.
Problema en Cananea
Sergio Tolano Lizárraga, líder de la sección 65, dice que durante la rehabilitación de la mina de Cananea, Sonora, ha habido accidentes laborales.
En este estado, el conflicto minero laboral más fuerte que se ha vivido en los últimos años es el encabezado por ese grupo gremial, que desde el 30 de julio de 2007 se declaró en huelga para exigir el reconocimiento de Napoleón Gómez Urrutia como su secretario general, la reactivación de la clínica para obreros y el cumplimiento por parte de la empresa minera Grupo México de puntos referentes a seguridad e higiene en las instalaciones.
En ese año, la huelga hizo eco en las secciones del sindicato en Taxco, Guerrero, y Sombrerete, Zacatecas, donde también alegaban violaciones al contrato colectivo de trabajo.
Después de dos años y siete meses de huelga en Sonora, el 11 de febrero de 2010 el Segundo Tribunal Colegiado en Materia del Trabajo del Primer Circuito en el Distrito Federal dio por terminada la relación laboral entre el sindicato y el Grupo México.
En febrero pasado, el secretario de Gobierno del estado, Héctor Larios Córdova, aseguró que la mina pronto estaría lista para volver a producir, pero bajo un nuevo nombre y un nuevo sindicato que no se ha dado a conocer.
También en 2007, el grupo de mineros de San Martín, en Sombrerete, Zacatecas, donde son afines a Napoleón Gómez Urrutia, argumentó irregularidades en las medidas de seguridad e higiene. La empresa anunció en marzo de 2008 el cierre definitivo de la mina al no poder solucionar el conflicto.
En Guanajuato, donde de marzo de 2009 a abril de 2010 han fallecido nueve mineros, el gobierno municipal y legisladores han reclamado el cumplimiento de medidas de seguridad y una supervisión activa de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS)
Ahí, la sección 142 del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana enfrentó un conflicto con la compañía El Cubo por imponer jornadas de 10 horas diarias. En mayo de 2010, la STPS restringió el acceso a tres minas de Guanajuato por considerarlas de riesgo.
Reconocen déficit de inspectores
En Hidalgo, el delegado del Trabajo, Daniel Ludlow Kuri, señala que el riesgo en las minas no es alto aunque reconoció que la falta de personal por parte de la federación y el riesgo en las actividades de inspección dificultan los diagnósticos. “La responsabilidad es de los patrones; cuando ocurre una tragedia lo primero que hacen es culpar al gobierno o las autoridades, cuando son los concesionarios de explotar estas minas quienes tienen la obligación de conocer la normatividad”.
Hidalgo tiene una historia de 500 años de explotación en minas y aunque recientemente la producción ha ido en decremento, la actividad continúa.
El investigador de la Universidad Autónoma de Hidalgo, Francisco Patiño, comenta que la entidad ha sido un proveedor de plata a nivel mundial, pero eso ha representado también el cobro de la vida de decenas de mineros que han perecido en sus centros de trabajo desde cientos de años. “Ahora el riesgo es menor, sobre todo porque el ritmo de trabajo es más lento, la extracción es poca y el tipo de producción no es tan riesgoso como el de Coahuila, donde el carbón produce gas metano que puede resultar mortal”.
Contaminación de acuíferos
En Baja California Sur, las minas que operan en la zona —todas a cielo abierto— han sido señaladas como riesgosas pero para el medio ambiente, según organizaciones no gubernamentales.
Estudios publicados por el Instituto Nacional de Ecología (INE) refieren que en los antiguos distritos mineros de El Triunfo, al sur de La Paz, y Santa Rosalía, en Mulegé, se registran altas concentraciones de residuos como arsénico, cadmio, plomo, zinc, níquel y bario superiores a los máximos establecidos por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.
Según Agua Vale más que Oro, Niparajá y Cabo Pulmo Vivo, las mineras dedicadas a la extracción de oro y cobre representan un riesgo para el medio ambiente, ya que contaminan con las sustancias que utilizan para la producción de recursos metálicos.
La información más reciente de la Secretaría de Economía señala que en el estado existen 114 concesiones mineras que cubren una superficie de poco más de 442 millones de hectáreas que representa 6% del terreno estatal. (Zorayda Gallegos, Juan Cervantes, Irma Mejía, Xóchitl Álvarez, Dinorath Mota y Gladys Rodríguez)
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