Ocampo, Coah.- Tan fácil fue para el alcalde Pilar Gómez despedir de tajo a gran cantidad de empleados sin conocer sus historias, como la de Alejandro Ramírez de casi 80 años de edad, quien tiene más de 15 años trabajando para el Municipio, y Juvencio Morales, del ejido Jaboncillos, quien entró hace 5 años para estar más cerca del Centro de Salud ante las múltiples enfermedades que padece desde la muerte de tres de sus hijos.

Detrás de los 20 despidos ordenados por el alcalde Pilar Gómez Romero, se esconden historias que tienen un común denominador, la necesidad económica ante la carencia de empleos en este municipio.

Un ejemplo es Alejandro Ramírez Martínez, quien el próximo 13 de septiembre cumplirá 80 años de edad, y aunque no sabe con exactitud la fecha de ingreso a las filas municipales, asegura que tiene más de 15 años trabajando aquí.

“En 1968 estuve como Delegado de Tránsito en la Presidencia, estuve presente en la explosión de Barroterán y apoyé auxiliando a los heridos, luego regresé de nuevo hace 15 años”, dijo Ramírez Martínez, quien laboraba en el departamento de Agua Potable, en la caseta de cloración.

“Hace un mes que no funciona la bomba pero eso no es mi culpa, sólo quiero que me digan qué fue lo que no hice bien”, enfatiza el veterano trabajador, quien vive solamente con su esposa, Margarita Rodríguez.

Recordó que hace días, al entrar con el jurídico municipal Javier Martínez, éste le ofreció 13 mil 700 pesos para que firmara la renuncia, sin embargo, éste rechazó la propuesta con un simple “no me conviene”, esperando una nueva oferta.

Por su parte, Juvencio Morales Rodríguez, relató que el 19 de mayo del 2006 su hijo Gerardo murió a los 35 años de un paro cardiaco, al enterarse su hermana Elizabeth, de 22 años, viajó de Nueva Rosita al ejido ocampense de San Miguel, pero en el kilómetro 150 de la carretera Múzquiz-Boquillas, la camioneta en la que viajaba ella con su hermano de 16 años, José Inés, sufrió una volcadura en el tramo conocido como “Cuesta de Malena”, acabando con la vida de Elizabeth y dejando grave a José Inés, quien murió días después por las heridas.

Entró en fuerte depresión y adquirió diversas enfermedades que lo orillaron a solicitar apoyo al entonces alcalde Javier López, quien le brindó un hogar en la cabecera municipal y un trabajo barriendo la explanada de la Presidencia, pero ahora se ha quedado sin empleo y sin forma de subsistir.

El Médico le dicta por escrito que debe vivir cerca del Centro de Salud porque una recaída podría ser fatal.
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