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hace 3 años
[Literatura]

‘Ensayo: acto de seducción’

Nayely Reyes

Para Ramón López Castro el ensayo literario es una forma de ver el mundo

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Saltillo, Coah.- Para Ramón López Castro el ensayo literario es una forma de ver el mundo, un acto de seducción, una invitación a compartir pasiones. El Corto Verano del Cuervo y Otros Ensayos es un muestrario de sus obsesiones, tales como el teatro de Lope de Vega y Shakespeare, el cine clásico de acción, los viajes, los paisajes imaginarios de África, entre otras.

El escritor capitalino habló con Zócalo sobre la antología de ensayos cortos editada por el Instituto Mexiquense de Cultura, dentro de su colección El Corazón y Los Confines, y sobre el género que considera uno de los más libres de la literatura.

“Para algunos autores franceses como Charles Baudelaire y Paul Valerie el ensayo es la actividad típica del flâneur, del que va caminando sin un destino fijo por una ciudad. El mismo Montaigne, creador del género, parte de un encadenamiento de sucesos, que puede ser un encadenamiento de ideas, como un discurrir detectivesco de silogismos y posturas”, explica.

Esta divagación sin rumbo por una cartografía de argumentos y la posibilidad de utilizar en su estructura elementos de la ficción literaria es lo que más disfruta el autor de Expedición a la Ciencia Ficción Mexicana, obra que mereció el Premio Nacional de Ensayo Alfonso Reyes en el año 2000. Sin embargo, el escritor señala que debe existir un camino que el lector pueda seguir sin atascarse en referencias obsoletas.

“El balance entre erudición y cadencia, que no siempre logro, se obtiene a través del ritmo de lectura, en ese sentido el ensayo se parece al cuento y a la novela, el lector tiene que sentir que va caminando hacia un lugar y tiene que detenerse en ciertos callejones o bulevares y tiene que sentir que hay una suerte de trama para que diga ‘bueno, esta referencia no la entiendo, pero quiero ver hacia dónde va este camino’”, dice.

GÉNERO LIBRE

Vivimos una fusión de géneros, opina López Castro. En este sentido, el ensayo literario convive con sus iguales de la misma manera que lo hacen cine y literatura. Este aspecto debería llamar la atención de los lectores jóvenes acostumbrados a la multifunción de todo lo que los rodea.

El autor acepta que aún se asocia al ensayo literario con su primo: el ensayo académico, que puede intimidar a los lectores por su solemnidad. Pero, asegura que una analogía sencilla para explicar su construcción son los motores de búsqueda por internet tan usados en la actualidado.

“Cuando buscas en internet vas armando un discurso narrativo de manera libre y desenfadada y van cayendo cosas que crees que no están conectadas y se va creando un árbol de ideas y ese es el camino para descubrir cosas de la naturaleza y de tu naturaleza que no advertías a simple vista. Eso es el ensayo, una manera de ver el mundo.

“La gente decente está en casa leyendo ensayos académicos y los locos leen ensayos mucho más libres porque es lo que le da sabor a la vida, la libertad de sentir que tu pensamiento vuela”, concluye.
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