En presencia de Édgar Puentes, en representación del Inedec; Josefina Flores, directora de Educación y Deporte Municipal; Óscar Soberón Nakasima y Armando Guadiana, propietario de la Ganadería Jesús Cabrera, se llevó a cabo el dicho homenaje.
Acompañado por sus familiares y amigos, el ahora fotógrafo taurino agradeció el premio, además de disfrutar el merecido homenaje en las instalaciones del Museo Casa Purcell.
Tras una larga carrera por luchar por sus metas, “El Saltillense”, como es conocido a nivel nacional, ha superado las pruebas que la vida misma le han puesto. Inició como aspirante a novillero en 1964; en 1967 empezó su carrera como tal y el año siguiente hilvanó siete tardes de gloria en la Monumental Plaza de Toros de Monterrey, tras cosechar una buena cantidad de apéndices.
En 1970 se enfiló a la capital del país y ahí fue cornado; perdió su ojo derecho en un festejo que se organizó en la Hacienda Ojo de Agua a manos del burel “Zotoluco”, toreado en la Huamantlada. Sin embargo, pese a las dificultades, se presentó en “La México” y tomó la alternativa en Saltillo, teniendo de padrino a “Chucho” Solórzano y de testigo a Fermín Espinoza. En esa ocasión cortó cuatro orejas y un rabo.
Pura fiesta fue desde su llegada en limusina, acompañado de sus familiares al son de la música tocada por los mariachis. La emoción y alegría fue evidente en todo momento en su rostro. Recordando los más de 500 exposiciones logradas a nivel nacional, además de Estados Unidos.
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