Saltillo, Coah.- El nombre de Francisco Sarabia se inscribe en la historia de la aeronáutica mundial y de la historia coahuilense con el aliento que se les otorga a los héroes mitológicos. Un hombre querido por todo un país gracias a sus hazañas y contribuciones. Sarabia, junto a su nave “El Conquistador del Cielo”, es en nuestra historia como Belerofonte y Pegaso.

El experto en historia de la aeronáutica, Luis Enrique Gaxiola, realizó en el centro Cultural Vito Alessio Robles una amena charla sobre las proezas de este piloto lagunero´, quien el próximo 13 de julio cumplirá un centenario de su nacimiento.

Gaxiola repasó de manera biográfica los momentos que convirtieron a Sarabia en pilar de la aviación mexicana y artífice de la comunicación entre todos los Méxicos, tan desconectados entre sí en la época.

Esta charla se insertó en el marco del festejo por los 100 años de la aviación en México, festejo que el “Museo del Aire” lleva a cabo para reconocer a quienes surcaron los cielos para hacer nuestros caminos más estrechos.

Emoción revivida

Gaxiola repasó datos importantes de la vida de Sarabia, con los que los escuchas pudieron entrever la escalera que guió al lagunero de la mecánica a la aeronáutica, pasando por estudios de agricultura y contaduría en Norteamérica.

También repasó las influencias que sobre Sarabia ejercieron los célebres pilotos coahuilenses de la primera generación, Emilio Carranza, Pablo Sidar, además del legendario Charles Lindbergh y la temeraria Amelia Earhart.

Esta influencia llevó a sarabia a crear diversas empresas de aeronáutica con diversos fines: el entretenimiento, comerciales, de transporte y finalmente una que llamaríamos deportiva, que se planteaba la realización de largos periplos y que sería la que le costó la vida al lagunero.

Gaxiola presentó tres sorpresas. La primera fue una entrevista que realizó con una señora de Ciudad Lerdo que fue cercana a Sarabia desde su juventud a su deceso. Otra sorpresa fue la intervención del Capitán Alberto Salinas Duque, presenta en la charla, quien atestiguó el despegue de aquel viaje mítico de Sarabia, México-Nueva York, que emocionó al país.

La tercera sorpresa fue una réplica a escala del avión de Sarabia, “El Conquistador del Cielo”, una pieza artesanal ejecutada por Urbano Arzola, coahuilense que reside en longbeach, California, integrante de una asociación de modeladores de aviones.

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