México, D.F.- En el corto plazo, es poco probable una recuperación significativa en el volumen de remesas, sobre todo debido a la perspectiva incierta sobre el crecimiento económico en los países desde los que tradicionalmente se envían, previó el Fondo Multilateral de Inversión (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En el estudio “Remesas a Latinoamérica y el Caribe en 2009, el impacto de la crisis financiera global“, estimó que los flujos de remesas podrían estabilizarse este año “e incluso el inicio de un nuevo periodo en el que el crecimiento será de un sólo dígito en el futuro cercano”.

“Los signos de estabilidad en los últimos meses pueden proveer una base para un estimado de niveles estables de remesas”, expuso en su estudio.

Los efectos de la crisis sobre los flujos de remesas que llegan a América Latina y el Caribe fueron significativos el año pasado porque por primera vez, el volumen total de remesas enviadas fue menor que el total registrado un año atrás, e incluso menor que la cantidad enviada en 2006, apuntó.

Sin embargo, a pesar de esta caída, las remesas enviadas en 2009 aún representan más de 10% del PIB para muchos países de la región como Guatemala, Jamaica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Haití y Guyana.

Las remesas continúan representando una fuente indispensable de ingreso para cubrir gastos básicos que incluyen ropa, medicinas y alimentos para millones de familias en la región, señaló el BID.

Los últimos meses de 2009 reportaron una estabilización considerable en las tasas de decrecimiento de estos flujos. Además, los datos de migración y las estadísticas de empleo en los países desde los que se mandan remesas como Estados Unidos también sugieren que se tocó fondo, lo que podría llevar a una desaceleración en la tasa de caída, compensando la tendencia para 2010.

“Cualquier pronóstico de remesas para América Latina debe tomar en cuenta que los migrantes han emprendido muchos esfuerzos adicionales en meses previos para mantener los niveles de envío a sus familias en sus países de origen, ya sea usando sus ahorros, tomando créditos o cortando sus gastos”, explicó.

El BID ahondó en que la vulnerabilidad de la economía de los migrantes podría afectar al final su capacidad para enviar remesas.

“Aún cuando los ingresos y la tasa de empleo se reviertan a los niveles previos en los países desde los que se mandan las remesas, los meses de incertidumbre y gastos aplazados pueden forzar a los migrantes a redirigir sus gastos para enfocarse en asegurar su propia situación”, agregó.

En adición, las fluctuaciones de 2009 prueban que factores irregulares, dependiendo de su fortaleza, tienen el potencial de afectar los pronósticos significativamente, ya sean positiva o negativamente.

Los tipos de cambio en los países receptores tendrán sin lugar a duda un efecto en el volumen de remesas enviado, pues los migrantes ajustan sus envíos al valor de las remesas que sus familias reciben.

Al mismo tiempo, profundizó, el monitoreo de los precios y los niveles de empleo en Latinoamérica es de gran relevancia, ya que estos son factores que determinan tanto la propensión a migrar, como la necesidad que las familias de los receptores de remesas tendrán en casa.
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