Piedras Negras, Coah.- Son momentos de angustia y desesperación, es como si todo ardiera por dentro. Una sensación de acidez total se extiende desde la boca del estómago hasta la garganta; lo que antes era un placer comer, se llega a tornar desagradable y amargo.

Es el reflujo gastroesofágico: Un padecimiento común que se caracteriza por el regreso del contenido del estómago hacia el punto de entrada, causando irritación y malestar general, una realidad frecuente en la población, que no distingue sexo ni edad.

De acuerdo a Raymundo Antonio Ramón Rojas, especialista en gastrocirugía y laparoscopia avanzada, el 25 por ciento de la población es proclive a padecer esta enfermedad.
“Es más común en mujeres que en hombres y se manifiesta principalmente entre los 40 y 50 años de edad, pero puede presentarse en la edad pediátrica”, explicó.

Aunque existen diversas causas, asociadas a la falla de esfínter esofágico inferior: Válvula que impide el regreso del contenido ácido del estómago al esófago; o alteraciones de la movilidad del esófago y a la hernia hiatal, puede tratarse de un problema congénito, precisó.

Dentro de los factores que predisponen a la enfermedad, el especialista destacó los malos hábitos alimenticios por el consumo excesivo de grasas e irritantes que ocasionan hiperacidez, tabaquismo y alcohol; sin menoscabo del sobrepeso, que afecta a gran parte de la población.

Otras causas pueden estar ligadas a esfuerzos abdominales y algunas veces se desarrolla sin motivo aparente.

“Los síntoma característicos son las agruras que se manifiestan por un dolor en el tórax, y sensación de ardor en la boca del estómago; se puede presentar durante el día o por la madrugada causando una especie de ahogo durante el sueño”.

Explica que dos episodios de agruras, o más durante el día, pueden dar un indicio de que existe reflujo gastroesofágico, que generalmente se manifiesta en tres fases: Provoca excoriación, cambios en las células del estómago que dan origen a una inflamación, así como sangrado de leve a severo.

Cada episodio de acidez provoca una intensa sensación de dolor que llega a irradiarse hacia la espalda, y puede ser tan desconcertante que confunde al paciente por la semejanza con el dolor que produce un infarto del corazón. Esto obliga a los médicos a descartar lo anterior mediante un electrocardiograma.

El gastroenterólogo menciona que en casos más avanzados aunque poco comunes, el ácido puede llegar a la garganta e irritar las cuerdas vocales o los bronquios, causando ronquera, disfonía, carraspera o tos nocturna.


Un diagnóstico oportuno

Como ocurre con otras patologías, el diagnóstico oportuno es fundamental para garantizar la calidad de vida del paciente; es conveniente que ante un signo de la enfermedad, la persona acuda a un especialista.

El médico tratante se hace cargo de elaborar un historial clínico del paciente y estudios por medio de endoscopia, biopsias, medición del nivel de ácido en el esófago, con el fin de iniciar un tratamiento médico o quirúrgico y evitar complicaciones mayores.

De acuerdo a Ramón Rojas, existen dos tipos de tratamiento: La forma tradicional y la forma dinámica, por medio de farmacología o cirugía.

“El tratamiento demanda un cambio total en el estilo de vida, así como ingesta diaria de antiácidos que aceleran el vaciamiento del estómago hacia el intestino, para que los jugos gástricos estén menos tiempo en el interior y evitar su retorno al esófago”.

El inconveniente es que el tratamiento es de por vida con los efectos secundarios y las implicaciones que ello conlleva en el organismo.

Otra alternativa es el tratamiento quirúrgico cuyo propósito es restablecer la estructura y funcionamiento del esófago y el estómago contra el reflujo.

Las técnicas quirúrgicas tienen la finalidad de cambiar la forma de la parte alta del estómago y reconstruir el esfínter esofágico. Se forma una nueva válvula rodeando la parte baja del esófago con el fondo del estómago.

“Consiste en una cirugía que se realiza actualmente con técnica laparoscópica. Las ventajas del tratamiento quirúrgico permiten mejorar la calidad de vida de las personas, y suspender el tratamiento médico que se ha tomado por años, evitando potenciales complicaciones para el futuro”.

Cabe aclarar que el reflujo es benigno en sus inicios, no obstante. ante la falta de un tratamiento adecuado y constante, puede ocasionar una alteración importante en la estructura del estómago.

Es también precursor de padecimientos más severos como la esofagitis o irritación crónica del esófago, capaz de ocasionar quemaduras y laceraciones o úlceras.

En una etapa avanzada se le ha relacionado a una complicación conocida como esófago de Barrett, que llega a manifestarse diez años después de una exposición prolongada al ácido en el esófago.

Presenta cambios estructurales en las células que revisten el esófago transformándolas en pre-malignas, que a la postre puede derivar en cáncer.
Añade que de cada 100 personas 10 pueden desarrollar cáncer de esófago con una sobrevida menor a un año cuando está muy
avanzado.
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