“Todo está en calma y regresará a la normalidad”, dijo Abhisit en su discurso dominical al país transmitido por televisión, y en el que apareció relajado y confiado después de dos meses de crisis que dejaron 86 muertos y mil 900 heridos.
La bolsa de valores de Tailandia y otros mercados financieros también reanudarán sus actividades mañana lunes, tras permanecer cerrados jueves y viernes pasados debido a una serie de disturbios originados después de que el Ejército dispersó a miles de manifestantes.
Sin embargo, las autoridades extendieron el toque de queda en vigor hasta la noche del lunes en Bangkok y 23 provincias, al argumentar que la medida se mantendrá “por razones de seguridad”, reportó el diario Bangkok Post.
El jefe de gobierno explicó que el toque de queda favorecerá las operaciones de los cuerpos de seguridad para detener a los líderes de los “camisas rojas” prófugos y localizar los arsenales de armas de los opositores.
Indicó que empleados del ayuntamiento de Bangkok y voluntarios limpian la zona para retirar toneladas de escombros y basura después del asalto que el Ejército lanzó el miércoles pasado en el campamento instalado por los “camisas Rojas” en el centro de la capital.
Abhisit defendió el comportamiento de las fuerzas de seguridad en la represión final, que dejó 36 edificios incendiados después de que los manifestantes enfurecidos realizaron una ola de disturbios en respuesta al asalto militar.
“Todas las armas fueron empleadas en base a las normas internacionales. Las armas se utilizaron para la autodefensa y para establecer la paz y el orden”, argumentó.
El gobierno mostró una gran cantidad de armas que fueron encontradas en las ruinas del campamento de los manifestantes, para poner fin a las críticas de los grupos internacionales de defensa de los derechos humanos.
El Ejército puso fin el miércoles pasado a las manifestaciones del opositor Frente Unido por la Democracia y contra la Dictadura (UDD) utilizando vehículos blindados y fusiles automáticos para expulsar a los “camisas rojas” de las zonas del centro de la capital tailandesa.
Desde el 12 de marzo pasado, la capital tailandesa había estado sumergida en múltiples protestas, dirigidas por el UDD, que exigían la renuncia de Abhisit, la disolución del Parlamento y la celebración de elecciones generales.
Los “camisas rojas”, la mayoría de ellos habitantes pobres de las zonas rurales, consideran que el actual gobierno de coalición es ilegítimo, dado que llegó al poder a través de un voto parlamentario en lugar de unas elecciones populares.
Los manifestantes buscaban la caída del Ejecutivo y el regreso del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, depuesto en septiembre de 2006 por un golpe de Estado y sobre el que pesan varias acusaciones por corrupción.
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