Ubicado al surponiente de la ciudad, este edificio fue resucitado el año pasado por el colectivo Estación Cultural integrado por Cyntia Moncada, Roberto Castañeda y René Gil, con el propósito de utilizar este histórico espacio con un fin cultural.
La semilla plantada por el colectivo rindió frutos, atrayendo el interés de los habitantes aledaños a la estación: la Guayulera, Minita y Chamizal, en las que decenas de familias ferrocarrileras habitan actualmente y que participaron con interpretaciones de corridos ferrocarrileros y exhibiciones de herramientas de trabajo.
Este esfuerzo despertó el interés de otras organizaciones como el colectivo El Nodo, integrado por coahuilenses y arquitectos europeos, quienes a través de patrocinios lograron que el edificio fuera cedido en comodato por la empresa propietaria Kansas City Southern.
La sala de espera y el estacionamiento fueron habilitados hace meses para abrir espacio a lecturas, conciertos y actividades artísticas, y ahora se sumarán al proyecto de rehabilitación, que en su primera etapa contará con un presupuesto de 6 millones de pesos, indicó Fernando Carrera, director del proyecto.
La arquitectura de la estación del ferrocarril será respetada por el equipo restaurador y el próximo mes, luego de que la empresa propietaria ceda en comodato la propiedad, se iniciarán actividades como talleres y exposiciones, además de crear un espacio de expresión para el grafiti y danzas urbanas como el breakdance y el ska.
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