Como cada año en la noche del Sábado Santo, la feligresía llevó a cabo la ceremonia litúrgica para celebrar la resurrección de Cristo mediante el acto simbólico de encender la llama de la esperanza que perdurará hasta el próximo ciclo de celebración, el Cirio Pascual.
El sacerdote David García fue el encargado de llevar a cabo el tradicional ritual para que el Espíritu Santo descienda en forma de lenguas de fuego y se pose sobre los discípulos del nazareno muerto en la cruz y devuelto a la vida por Dios Padre.
Profiriendo una invitación para que los congregados renazcan a una mejor vida espiritual y amor a sus semejantes, el párroco encendió el cirio, símbolo de la fe y la luz, que será usado en los oficios religiosos que se realizan en el altar; transmitiendo la esperanza de la resurrección a la vida eterna mediante el encendido de las velas portadas por la grey católica.
El Cirio Pascual se encendió directamente del fuego sagrado bendiciendo el Sábado Santo y anunciando una vida nueva, ofreciendo su luz a los fieles para reforzar su amor a lo divino, transformen y regeneren su vida mediante el encendido de sus propios cirios o velas.
Antes de este ritual, los creyentes católicos realizaron una marcha para llegar hasta el pináculo donde se erige la figura de San Juan Diego, donde se desarrolló la ceremonia que se interpreta como un mensaje procedente del cielo en busca de la vida eterna.
| Comparte ese artículo: |
|



