Carlos Socimarro, vocero del gobierno, confirmó que la agenda prevé que Fernández de Kirchner encabece este lunes un acto en la Casa Rosada para declarar el vino como bebida nacional con el fin de incentivar su producción y prestigio en mercados internacionales.
El martes, la mandataria viajará a la provincia de Córdoba, a 713 kilómetros de Buenos Aires, para presentar un nuevo modelo de la empresa de automóviles Renault.
A lo largo de la semana, Fernández sostendrá reuniones con ministros para definir la reorganización de funciones y la nueva estructura de trabajo que tendrá el gabinete sin Kirchner, quien no tenía un cargo oficial, pero operaba como un ministro sin cartera.
El próximo sábado, la presidenta comenzará una gira por Corea del Sur y Vietnam, en donde participará en la Cumbre del Grupo de los 20 (G-20) para reiterar la necesidad de reformar los organismos internacionales de crédito.
La reaparición de la viuda y sucesora de Kirchner estará marcada por la incertidumbre política que ha desatado la muerte del ex presidente, ocurrida el miércoles pasado por un ataque cardiaco, ya que obligará a reacomodos del poder en el país sudamericano.
Ambos formaron la pareja más poderosa de Argentina desde que en 2003 Kirchner comenzara una presidencia que, cuatro años más tarde, continuó Fernández, quien el próximo año deberá decidir si buscará o no la reelección.
La llegada de ambos a la Casa Rosada coronó una trayectoria conjunta que comenzaron a mediados de la década de 1970 como militantes de la Juventud Peronista y que continuó con él como gobernador de Santa Cruz y ella como diputada y senadora en la década de 1990.
Como siempre trabajaron juntos, es una incógnita la manera en la que la presidenta Fernández enfrentará sola la continuidad del proyecto político que, muerto Kirchner, tiene un apoyo mayoritario de la población.
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