Los agentes federales recién arribaron a la frontera y están llevando a cabo revisiones exhaustivas en todo vehículo que cruza por la garita, a quienes los obligan a descender de la unidad con todas las pertenencias, que examinan de una por una.
Los pasajeros de los autobuses que se dirigen al interior tienen que descender con sus pertenencias y formarse en fila para que uno por uno pulse el semáforo fiscal, si le toca rojo lo revisan cosa por cosa y hasta pertenencias personales, lo que consideraron como un hecho abusivo y una clara violación a los derechos de las personas.
La revisión de los autobuses tarda más de una hora y la gente que viaja por comodidad y para llegar más pronto a su lugar de origen, tiene que esperar mucho tiempo para ser revisado en la garita del kilómetro 53.
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