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México.- El argentino Miguel Mateos pisó anoche el Plaza Condesa de la capital para reafirmar su posición como el "jefe del rock en español", con un concierto que brindó a más de mil personas eufóricas que "bailaron hasta caer".

Los enamorados del rock en español asistieron para revivir las décadas de los 80 y 90, en las cuales el originario de Buenos Aires, Argentina, entregó al mundo canciones con sabor a libertad, resistencia social y fraternidad entre los seres humanos.

Los mismos valores estuvieron presentes en los asistentes, quienes acudieron al llamado de Mateos, un ícono de su generación y que en opinión de algunos, junto a Miguel Ríos, es uno de los constructores de lo que ahora es el rock hispanoparlante.

En el lugar no importó la vestimenta, pues la mayoría del público reflejó el legado citadino y rebelde de hace 30 años, aún con el traje, los zapatos, la corbata o la chamarra del cuero y el espíritu para demostrar que sigue latente, ya que entre la gente también desfilaba generación del siglo XXI.

Así, salió Miguel Mateos sonriente y ataviado con pantalón de mezclilla, una chaqueta verde militar, camisa negra y su guitarra acústica, con la que empezó la fiesta al ritmo de "Llámame si me necesitas".

Con ello, ofreció una inyección de adrenalina rápida que duró hasta pasada la medianoche y llenó hasta al más obsesionado.

Mateos se mantuvo en constante conexión con su público, por medio del relato de historias en México, en su país natal y de su pensamiento de libertad y un mundo sin desigualdad de razas, religión y manera de pensar.

"Perdiendo el control", "Y sin pensar", "Cuando despierte mañana" y "Solos en América", siguieron con la velada en la que el compositor se lució detrás del micrófono, la guitarra y el piano.

Acompañado por un juego de luces cálidas y una pantalla que proyectó una serie de imágenes incluidas en el más reciente material discográfico "En primera fila", siguió complaciendo a sus fans con "Mi sombra en la pared", que hizo bailar a todos hasta caer para después levantarse con "Malherido".

Uno de los momentos mas emblemáticos fue la interpretación de "Ciudades en coma", denominado por Mateos como el "Contramuro", en crítica al espectáculo de "The wall", presentado por Roger Waters el viernes y sábado pasado en el Foro Sol.

"Nosotros sí tocamos en vivo", dijo el argentino y así lo cumplió con "Alas", un fragmento de "Stand by me", original de Ben E. King; "No me dejes caer", "Help" de The Beatles y "Lola", las cuales crearon una atmósfera que cimbró los aceros del nuevo foro de la ciudad, que se conjugó con las fuertes protestas del cantante.

Una mezcla de éxitos continuó el rock con "Extra, extra", "Un gato en la ciudad" y "Tira para arriba", para después seguir en ascendencia con "Beso francés", "Atado a un sentimiento", "Rock libre", "Es tan fácil romper un corazón y "Cuando seas grande".

El encore llegó en medio de una ovación que se escuchó por toda la colonia Condesa, las porras, los vitoreos rugieron por todo el lugar hasta que Mateos hizo reverencia por tan espléndida y complació con "La vida es un mix".

Para sellar con broche de oro su noche en "primera fila", descargó toda la adrenalina posible con "Obsesión", una canción movió e hizo explotar las últimas energías de un público fiel, que despidió a Miguel Mateos en hombros y le recordó que en México tiene su segundo hogar.