Saltillo, Coah.- La oficina de la Dirección General de la Clínica 1 del IMSS no es ostentosa y tiene una vista panorámica hacia una enredadera de cables y el edificio de camas donde los enfermos se recuperan. Adentro se sienta todos los días el doctor Rómulo Moreira.

EXPEDIENTE PERSONAL

» Rómulo Moreira está casado con la QFB Alma Celina Cañedo, tiene tres hijos aunque ninguno dedicado a la Medicina: Rómulo es ingeniero industrial, Alma Celina licenciada en administración y Francia Aimé es licenciada en relaciones internacionales.

» Su horario es de 8 de la mañana a 4 de la tarde, pero su disponibilidad es de 24 horas al día.

» 2011 es su octavo año como director de la Clínica 1 del IMSS.

» Para estudiar la carrera de Medicina en la Universidad de Guadalajara obtuvo una beca por practicar futbol americano en el Ateneo Fuente.
Viste bata blanca y comienza a conversar, diplomáticamente defiende la institución para la que trabaja, pero también reconoce los errores que comete el personal y el rezago que las épocas doradas de desfalcos a la institución pública le han dejado un estigma casi imposible de quitar.

Rómulo Moreira estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara, porque en 1972 la carrera no existía en Saltillo. Ha sido jefe de internos de pregrado y subdirector de la Clínica del ISSSTE de fin de semana. Trabajó como residente en Aguascalientes en el hospital civil Miguel Hidalgo, en el Hospital Regional del ISSSTE en Culiacán y Monterrey.

Antes de tomar la dirección general de la Clínica 1 a causa de motivos políticos, Moreira laboró 12 años como cirujano. En su carrera, doctores como Fortunato Rodríguez, Ricardo Romo y Rafael Soria fueron parte importante en su desarrollo, pero el mayor crédito se lo da a Dios, porque se afirma fiel creyente.

Hoy, el cirujano con taller de Alta Dirección en Salud y Análisis de la Información lleva ocho años dirigiendo una de las clínicas con mayor número de atención a derechohabientes, cerca de mil 200 al día, y ha tenido que sortear problemas de todo tipo en las áreas de urgencias y medicina interna, pero asegura: sigue de frente a la batalla.

REZAGO Y EL PECADO DE LA SOBERBIA

Un tiempo de vida hasta el 2025 es la consecuencia de la soberbia y el despilfarro de los rebosantes tiempos del IMSS en Saltillo en la década de los años 70, asegura Moreira. Afirma que a pesar del déficit de especialistas y la falta de actualización en la infraestructura la imagen del Instituto se puede cambiar, pues se han hecho esfuerzos sobrehumanos por mejorar la atención y con ello se ha reducido casi en 90% el tráfico de influencias, al menos en la Clínica 1.

El IMSS atraviesa por una crisis recurrente… ¿a que se debe?

Es real, no se puede tapar el sol con un dedo. Esto ha limitado muchas de nuestras acciones; no solamente es la crisis financiera del instituto, también es la crisis del sector médico, que no está interesado en trabajar dentro del sector Salud, los problemas que tenemos son financieros pero tiene que ver con la falta de personal, hemos hecho reingenierías de proceso para enfrentar la crisis de personal; hemos considerado al personal para atender con urgencia a los que lo requieren, no tenemos otra opción, no podemos justificarnos siempre y empezamos a actuar con los recursos que tenemos; aunque difícil no es imposible”…

Es el estigma del Seguro Social, sus deficiencias en su atención ¿Se puede limpiar la imagen que tiene, empezando a nivel local? ¿Hay manera de mejorar y resarcir daños?

Se trata de mejorar, ¿es posible? “Sí , claro que es posible, pero desgraciadamente venimos cargando con un estigma de todo esto que no tiene un solo rostro, sino todo el personal del IMSS; si bien se reconoce que hay errores, que ha habido casos de negligencias, de fallas, es cierto, pero también hay que reconocer los elementos que trabajan como debe ser; hay pacientes que bendicen tener el Seguro Social, vienen enfermos y se dan cuenta que sin él no hubieran logrado sobrevivir, que la familia no hubiera podido estar en paz, que no hubiera llegado la salud, eso también es digno de reconocer porque no podemos generalizar que todo el personal es deficiente, eso es mentira, el IMSS tiene bases de datos electrónicas, seguimientos de los expedientes, detalles que son de primer nivel”, dijo.

Sin embargo, las instalaciones de la Clínica 1 han sido severamente criticadas ¿se cuenta con un equipo actualizado para atender a los derechohabientes?

“La última actualización, por así llamarla, la tuvimos en 2004, por ejemplo recibimos recursos para la unidad de cuidados intensivos neonatales; recibimos el equipamiento, pero no hubo recursos para la infraestructura, estuvimos trabajando en la misma área durante algunos años, el área se deterioró, tomamos la decisión de trasladar a los niños a otra área y además se tuvo el apoyo de la delegación, el delegado nos apoyó con dinero de la delegación, no de la administración central, para mantenimiento de ventiladores, esto trajo la mejora del ambiente laboral porque además se consensó con el personal las necesidades. Las otras áreas, medicina interna, urgencias… se mantienen así, con lo poco que hay, estamos buscando que sean renovadas, que llegue mejor equipo”, declaró.

La infraestructura entonces está estancada, ¿se debe a la falta de recursos? ¿A la falta de gestiones de parte de la delegación coahuilense? Porque la población creció 450% en la región y nosotros 15% desde 1970. Hemos sido marginados por nivel central durante muchos años, esto es consecuencia de un problema de muchos años… ¿A qué se debe?

“Yo creo que la delegación ocultó mucho de las problemáticas, aclaró que son las delegaciones anteriores y que fueron las que gozaron de otros tiempos, cuando había recursos que no les cabían los ceros a las calculadoras en los años 80 y a finales de los 80 los recursos se capitalizaban tan fácilmente, que se antojaba meterle la mano por parte del Gobierno federal y en ese año estaba rebosante de dinero, pero luego vinieron fenómenos para ese despilfarro: se inventaron procedimientos para prolongarles la vida a los pacientes como la diálisis peritoneal, la hemodiálisis y los tratamientos para el cáncer, y en el pecado de soberbia estamos pagando las consecuencias financieras, al momento que se prolongó la vida de los pacientes costó más dinero y además se tenían que pagar las pensiones completas y ya no tiene ahora a 10, 15 años después, manera de capitalizarse por los gastos de operación del área médica, que son grandes, estamos hablando de 340 mil millones al año en los gastos de operación del área médica”, indicó.

Y además el tráfico de influencias en la institución…

“Tráfico de influencias depende de las políticas de los directores, que no haya influyentísimo se logra con el ejemplo, yo no tengo ninguna conducta inadecuada dentro del hospital, no tengo cola que me pisen, no tengo un flanco débil; cuando empiezas a recibir dádivas por parte de los proveedores, a traficar y encima te vas temprano, no tienes autoridad moral; que se da, pues sí, puede existir, pero dentro del Instituto es difícil, mira, yo por ejemplo estoy acotado por todos lados, no te puedo nombrar a nadie de confianza tengo que contar siempre con el aval del sindicato, ni yo les pido a ellos algo inadecuado ni ellos a mí, la verdad es que soñamos con un mundo perfecto a pesar de todas las dificultades que hay con la sociedad, tratamos de hacer un mundo ideal en donde todo funcione muy bonito, aunque ya sabemos que no existe… hay muchos problemas, la gente también tiene que aprender a comportarse, no sólo al personal le puedes señalar... la gente llega con falsas expectativas, muchos vienen a tratar de adelantarse en la fila, a pedir más atención porque es fulanito, eso no se hace”, mencionó.

Las clínicas del IMSS en la entidad tienen un duro problema de personal, un déficit de especialistas, ¿Cómo impacta? ¿Por qué no hay médicos en la región?

“No sabemos qué está pasando, sabemos que Coahuila tiene problemas severos, el clima extremoso en el que vivimos, pero eso no es un motivo real. Sucede que hay muchos médicos que vienen y nada más agarran su base y cumplen con los dos años que les pide el Instituto de permanecer en el lugar donde generaron la base y luego se van, así de fácil, se van preferentemente a Monterrey y claro que hay consecuencias, un desabasto impresionante… en Torreón no tienen tanto problema como el resto del estado, allá los médicos permanecen en su sitio”.

¿Cuál es este impacto?

“El que el paciente se tiene que quedar más tiempo internado, son horas cama, horas de los trabajadores que son destinados a darles la atención, medicamentos, son incapacidades, representa costos que son transcendentales para el Instituto, en casos que la enfermedad avanza y que se tiene que esperar más tiempo, por decir una semana o dos, cuesta bastante.

En el caso del área de pediatría hace años hace falta un neonatólogo, bueno, tenemos dos vacantes, ginecólogos, internistas que son indispensables y básicos para el funcionamiento de una clínica, que se requiere de su estancia 24 horas al día”.

¿Cuáles son las áreas doctor en las que se refleja este déficit de especialistas, qué tipo de médicos requiere Saltillo?

“Personal de ginecoobstetricia, porque es un área muy dinámica, tenemos de 26 a 30 nacimientos diarios, requerimos ginecólogos, pediatras… El sindicato nos ha apoyado después de unos años de estira y afloja, porque ha entendido la importancia de proteger a los niños, una sociedad que no protege a sus niños está condenada a desaparecer; hemos hecho esfuerzos para apoyar el área de prematuros, recientemente se remodeló porque la delegación vino, observó y se alarmó por las condiciones en las que estábamos operando. También necesitamos oncólogos, internistas, cirujanos, que den abasto a los problemas de salud de la población”.

Bajo este panorama, ¿Qué le espera al IMSS, qué puede hacer como director de una clínica?

“Como le digo, hacer más eficiente lo que se tiene, porque de seguir por esta tendencia el Instituto no pasa del 2025, la obesidad y todas las enfermedades lo van a quebrar y el envejecimiento de la población también porque México no aprovechó el bono demográfico, a los más jóvenes fuimos incapaces de darles trabajo y para allá vamos al final. Pero me preguntas que como director qué puedo hacer, pues lo que se ha venido haciendo durante los últimos años en mi puesto, ahorita para mí todas las enfermedades que se han detonado son prioridad, las atiendo, hablo con mi personal, me mantengo al tanto, hablo con la gente, ayudo en lo que puedo, es mi labor.

Pandemia de diabetes y cáncer

“Los excesos, la falta de cuidado y de prevención en la salud personal han traído severas consecuencias; la diabetes, el cáncer de mama y el cérvico uterino, la obesidad, la hipertensión y el alcoholismo se han disparado en los últimos años sin control ante la falta de un buen régimen alimenticio. Tan sólo por la atención de la diabetes, el instituto eroga en Coahuila 200 millones de pesos al año, mientras que el diagnóstico y tratamiento de una paciente de cáncer de mama cuesta 500 mil”, dijo.

200 mdp al año eroga el IMSS por diabetes.

500 mil pesos cuesta el tratamiento de una paciente con cáncer de mama.