Saltillo, Coah.- Destacado piloto con más de 20 años de experiencia, padre ejemplar, amoroso hermano y dedicado hijo es como recuerda la familia Bacio Cortés a Felipe de Jesús, quien vivió “al filo de la navaja” haciendo lo que más amaba en el mundo: volar.

Sin embargo, fue esa pasión lo que le costó la vida a Felipe de Jesús Bacio Cortés, teniente coronel de la Fuerza Aérea, de 41 años, quien falleciera el viernes cuando el helicóptero que tripulaba, un Súper Puma, se desplomó en el trayecto del Distrito Federal a Cuernavaca, Morelos, con siete pasajeros a bordo, incluyendo al secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora.

Según los voceros oficiales, Blake Mora inauguraría a las 9:00 horas una reunión de la Asociación Mexicana de Impartidores de Justicia, en el World Trade Center de Morelos, pero el helicóptero no despegó a causa de una espesa niebla.

Fue a las 9:30 horas cuando el clima mejoró y se dio la autorización para que el helicóptero despegara del Campo Marte. Minutos después, cerca de las 10:00 horas, la aeronave desapareció del radar sólo para confirmar que el helicóptero se desplomó en las inmediaciones de Temamatla, Estado de México, muriendo los ocho pasajeros a bordo.

TERRIBLE NOTICIA

Fue Cristina Moreno, esposa de Felipe de Jesús Bacio Cortés, quien llamó a María del Consuelo Bacio Cortés para avisarle de la noticia del fallecimiento de su hermano en un accidente.

Con álbum fotográfico en mano y con las huellas aun frescas del llanto en su rostro, María del Consuelo abre las puertas de su hogar para recordar a su hermano, el teniente coronel de la Fuerza Aérea, Felipe de Jesús Bacio Cortés, a quien describió como una persona excepcional en todos los sentidos.

Oriundo de Saltillo, su padres fueron Rafael Bacio Moreno (+) y María de la Luz Cortes de Bacio (+); séptimo de 11 hermanos, Felipe pasó una niñez muy feliz, siempre apegado a sus hermanos, primos y padres, quienes les decían con cariño “El Negro”.

“Fue una persona muy seria, educada, no fue maldoso, fue una persona muy centrada, le gustaba la convivencia con la familia. Cuando estaba niño él platicaba cómo acompañaba a mis hermanas más chicas a las levantadas, a los rosarios y como le decíamos “Negro”, porque era moreno, siempre a donde iban decía, ‘denme mi café con leche’”.

Alumno destacado

Cursó la primaria en la Escuela Coahuila, posteriormente la secundaria en la Federico Berrueto Ramón y el bachillerato en el Instituto Tecnológico de Saltillo, en donde le comienza el gusto por las máquinas.

Felipe quiso estudiar una ingeniería, pero de repente comenzó a platicar que le interesaba entrar a la Fuerza Aérea Mexicana, lo intentó dos veces, pero hay una anécdota que nos acordamos mucho, “cuando él estaba en el TEC se iba caminando desde la calle De la Fuente y Abasolo a la escuela, porque se mareaba en los camiones, una contradicción muy grande”, comenta María.

A pesar de esto, el teniente demostró su capacidad y literalmente aprendió a correr antes que a caminar, “otra anécdota que recordamos es que cuando empieza a pilotear, él no sabía manejar carro, o sea, primero aprendió a pilotear avión que a manejar un coche”.

Por su destreza en los mandos de diferentes aeronaves y su tenacidad Felipe de Jesús fue llamado a integrar el selecto equipo de elementos del Estado Mayor Presidencial, era su segundo sexenio con la responsabilidad de trasladar a importantes funcionarios del gabinete federal.

También sirvió a Fox

“Él estudió en Zapopan, Jalisco, en la Fuerza Aérea, luego pasó a varias bases militares en todo el país y cuando llegó Vicente Fox a la Presidencia se estableció como piloto con él”, relata María del Consuelo.

“No sé qué puesto exactamente tenía en el Estado Mayor, pero él era el piloto del presidente en turno, Felipe Calderón, empezó con Vicente Fox y le gustaba mucho su trabajo, a sabiendas del riesgo que corría”.

Por su trabajo, Felipe de Jesús fue requerido por diferentes personalidades de la política para que fuera su piloto privado, pues sabían de sus dotes producto de intensas horas de capacitación en territorio nacional y en el extranjero.

“A él le ofrecieron trabajo en muchas partes, pero era muy modesto, nunca presumido, varias personas, incluyendo el ex gobernador Enrique Martínez le hablaron para ver si podía ser su piloto, incluso Humberto Moreira Valdés, cuando estuvo en México, lo buscó, pero él estaba decidido hasta el final a seguir en la Fuerza Aérea”.

Con esta línea de trabajo, María del Consuelo recuerda que sus padres continuamente se preocupaban por su hermano, pero él siempre estaba en contacto con ellos para que estuvieran tranquilos.

“Él estaba muy consciente del riesgo que corría, hace un año aproximadamente estuvimos platicando precisamente sobre eso, y él me decía que estaba al filo de la navaja y que esperaba que no le tocara algún accidente, pero como podía ocurrir, estaba preparando sus cosas personales, poner todo en orden en un momento dado para proteger a su hija”.

De carácter bondadoso, Felipe de Jesús era querido por todos los miembros de su familia, quienes ayer se reunieron en la casa de María del Consuelo para preparar su viaje a la Ciudad de México y participar en el homenaje para su hermano hoy en el Campo Marte.

No podemos creer este momento, “como que estamos viviendo en un sueño, más bien, una pesadilla, porque aunque todos estábamos conscientes del riesgo, nunca pensamos que le fuera a tocar a él. Era un muy buen piloto, tenía mucha experiencia, no creo que él haya tenido nada que ver con el accidente”, concluye María del Consuelo.

Uno de los pilotos más expertos

Con al menos 4 mil horas de vuelo, el Teniente Coronel Felipe Bacio Cortés era uno de los pilotos más experimentados de la flotilla de helicópteros SuperPuma del Estado Mayor Presidencial (EMP).

Personal del EMP consultado, dio cuenta, además, del perfil “humano” del Teniente Coronel Bacio.

“Una persona completamente experimentada. Como profesional, lo mejor, lo máximo..., y muy humano”, explicó una fuente.

Con esas 4 mil horas de vuelo, certificadas por las agencias estadounidenses, el Teniente Coronel Bacio poseía el grado de instructor.

Egresado de la Fuerza Aérea, Bacio se incorporó en 2001 a las filas del Estado Mayor Presidencial: uno de los comandantes más socorridos, en las giras presidenciales volaba los aparatos en que se transportaban los altos generales que cotidianamente acompañan al Presidente de la República y los 16 reporteros que cubren las actividades públicas de éste.
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