Los panelistas esparcieron reflexiones, anécdotas y poemas con los que recordaron vida y obra del poeta chiapaneco.
Javier Treviño, con esa sutileza que lo caracteriza, recorrió algunos poemas de Jaime Sabines, antes de centrarse en “Algo Sobre la Muerte del Mayor Sabines”, un poema que “puede leerse como se escucha una sinfonía… o como un triste y ladino corrido ranchero”.
Treviño destacó que “El amor, el fin y la muerte” son los temas que construyen la obra de Sabines. Y además destacó la capacidad del autor “reinventó y enriqueció el idioma que hemos hablado en nuestro país desde hace varios siglos en el campo y en la ciudad… que el artista ilumino al trasladarlo al discurso poético”.
Después de reflexionar entorno al discurso del poeta, el catedrático desentraño “Algo sobre la Muerte del Mayor Sabines”, reflexionando en sus voces, en la concepción de la divinidad, donde Dios se convierte en un personaje “omniausente”.
“Sabines”, destaca Treviño, “se entrega a nosotros entre líneas o entre versos”, y cerró su participación con una serie de recomendaciones para abordar el poema. Sugerencias como mirar el poema con diferente voz, llegar al ritmo del poema, escuchar música, entre otras.
Por su parte, Ricardo Yáñez, quien confesó que preparó su discurso esa mañana porque no sabía que era un homenaje, habló de cómo llegó a la poesía de Sabines.
Mencionó que Sabines escribió algunos de sus poemas más conocidos apenas con 21 años, lo que habla del talento del chiapaneco.
Por otro lado compartió con el auditorio el encuentro con el manuscrito de uno de sus poemas, en una libreta que uno de sus talleristas le compartió.
Finalmente tuvo que interrumpir su participación para no extender la charla y cerró con la lectura de una conmovedora carta que Sabines envió a su novia Josefa Rodríguez incluida en el libro “Cartas a Chepita”.
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