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Tijuana.- El Arzobispo, Rafael Romo Muñoz es un mentiroso “para mí” y “ha engañado a una comunidad”, declaró Raymundo Figueroa Pérez luego de obtener su libertad tras ser aprehendido por un delito federal.
"Esto ya se ha convertido en algo político. ¿Qué es la política?”, se preguntó y respondió, “la política es el arte de la mentira con apariencia de la verdad. Y siento que ya ahorita es lo que está haciendo nuestro Arzobispo".
Consideró su arresto se derivó por una cuestión personal con Romo Muñoz, por lo cual le pidió actuar con la cabeza, con el corazón, no con las viseras.
“El Padre Rebelde” como le conocen a Figueroa Pérez, oficia misa en un predio de Playas de Rosarito que aseguró no pertenece a la Iglesia Católica.
Ante la actitud que dijo ha tomado el Arzobispo dijo que: “Con la vara que mides, serás medido. Y que se ponga un poquito a reflexionar que no estoy dividiendo, él está dividiendo la Iglesia".
"Esto es una vergüenza para ellos y para mí", dijo esta mañana respecto a su arresto por presuntamente violar la Ley General de Bienes de la Nación, por la cual lo aseguraron agentes de la Policía Federal Ministerial y lo recluyeron a la penitenciaría de La Mesa, donde salió esta madrugada.
‘PADRE REBELDE’
A Raymundo Figueroa Pérez, conocido como "El Padre Rebelde", lo detuvieron agentes de la Policía Federal Ministerial (PFM) por contar con una orden de aprehensión por violar la Ley General de Bienes Nacionales.
El Juez Sexto de Distrito con sede en Tijuana solicitó su arresto por considerarlo presunto responsable del delito antes descrito, aunque se considera no grave y podría recobrar su libertad tras el pago de una fianza.
Al párroco lo ubicaron y detuvieron en Playas de Rosarito, de donde lo trasladaron a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) donde permaneció unas horas, tiempo en el cual le indicaron porqué estaba detenido.
Al mediodía salió de las instalaciones federales para ser trasladado a la penitenciaría de La Mesa, donde se le seguirá el proceso judicial bajo la expediente 560/2011, denuncia que interpuso la Secretaría de Gobernación (Segob) a petición de la Arquidiócesis de Tijuana, quien tiene a su cargo el inmueble en disputa, donde está la iglesia Santísimo Sacramento.
“El Padre Rebelde” oficiaba misa en esa parroquia, incluso se encargó de su construcción y equipamiento, pero su conflicto inició en abril de 2009 cuando se anunció la suspensión de misas para evitar contagios por el virus de la influenza A1H1.
Como continuó celebrando homilías el Arzobispo Rafael Romo Muñoz lo consideró una rebeldía y decidió suspenderlo, después le solicitaron cambiarse de iglesia pero no quiso, lo cual derivó en una primera denuncia penal.
El marzo del 2011, autoridades ministeriales recuperaron la iglesia, entonces no se permitió el acceso a “El Padre Rebelde”, quien decidió comenzar a oficiar misa en lo que era el patio.
Por eso el 8 de abril del 2011, el Juez Primero de lo Penal de Rosarito le dictó auto de formal prisión a “El Padre Rebelde” por considerarlo presunto responsable por el delito de despojo, pero como no es un delito grave, depositó una fianza por 5 mil pesos y salió libre bajo caución.
El Arzobispo recordó hace unos días que la iglesia expulso y determinó no válidos los sacramentos de Figueroa Pérez.
“A partir del 9 de noviembre de 2011, fecha en que Su Santidad el Papa Benedicto XVI determinó su expulsión a través de la Sagrada Congregación, para el Clero ya no hay dudas sobre posibles excepciones: la Iglesia Católica no le reconoce ningún sacramento como válido”, reiteró en aquel entonces.
Raymundo Figueroa Pérez, conocido como “El Padre Rebelde”, obtuvo su libertad, tras el pago de una fianza por 20 mil pesos.
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